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El Consell prepara unas cuentas récord que se acercan a los 30.000 millones

El volumen de inversiones y la necesidad de optimizar al máximo los recursos obligan a adaptar la estructura de las consellerias

El Consell prepara unas cuentas récord que se acercan a los 30.000 millones

Si las cuentas diseñadas por la Generalitat para este 2021 se han centrado en blindar el escudo social, paliar los estragos de la pandemia y ayudar a los sectores productivos más golpeados por la crisis, las de 2022 se dirigirán casi en exclusiva a apuntalar la reconstrucción económica y social, aprovechando el inédito volumen de recursos que debería llegar de la Unión Europea. El Consell se prepara para gestionar los presupuestos más elevados de su historia, con un techo consolidado que se acercará ya a la barrera psicológica de los 30.000 millones de euros, según las fuentes consultadas por este diario. Una cifra en la senda del crecimiento sostenido iniciada en 2013 -desde entonces se ha multiplicado por dos- que ha llegado a su pico en el actual ejercicio, en el que las cuentas consolidadas se dispararon un 10,9%, hasta los 26.957 millones.

El aumento pevisto para 2022 -el ejecutivo autonómico aún está en la fase preliminar del proceso de diseño- sería en cualquier caso más contenido y se vería limitado por la desaparición de los ingresos derivados de los fondos extraordinarios de 1.400 millones que el Gobierno Central ha aprobado transferir a la Comunitat Valenciana este año para combatir los efectos de la la covid-19 y por las obligaciones de reducir el déficit. Así, la capacidad de expansión del gasto no sería tan grande como este año.

El dinero procedente del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia -el principal de los fondos que componen el plan Next Generation UE- monopolizará la financiación del capítulo de inver siones, a tenor de la orden inicial de la Conselleria de Hacienda que dicta las instrucciones para elaborar las cuentas, publicada a finales de julio. A comienzos de agosto, la C. Valenciana ya tenía adjudicados para 2021 más de 864 millones correspondientes a dicho mecanismo, el 10% del total de los recursos a recibir.

Con estos mimbres, el gran reto en 2022 será conseguir un nivel de ejecución aceptable para no dejar escapar ni un euro de las asignaciones europeas, aún teniendo en cuenta que algunas inversiones no se materializarán hasta 2023 al estar condicionadas al calendario de reparto definido por los diferentes ministerios en las conferencias sectoriales.

Para afrontar el desafío, el Consell adaptará la estructura del presupuesto de los distintos departamentos con tal de optimizar al máximo el despliegue de los fondos. Ello implica la creación en cada conselleria de un servicio específico que recogerá los gastos destinados a las actuaciones financiadas con los mismos. Pendiente está todavía el refuerzo de las plantillas para agilizar el funcionamiento de la administración y hacer frente a los atascos burocráticos, uno de los grandes problemas de la Generalitat.

Nuevas incertidumbres

Otra novedad en 2022 es la inclusión de 125 millones cuyo destino decidirá la ciudadanía con la activación del primer proceso de presupuestos participativo que promueve el Botànic. Esta circunstancia, junto a la dificultad de gestionar un volumen de recursos tan alto, añade nuevas incertidumbres al nuevo curso político.

Aunque el tripartito ha aprobado seis presupuestos consecutivos, está por ver si las tensiones que siempre generan las negociaciones y los tira y afloja entre Hacienda y las consellerias en manos de Compromís y Unides Podem siguen la escalada de los últimos años, que alcanzó su punto más álgido en 2020 cuando las cuentas tuvieron que rehacerse después de haberse registrado en las Corts. Tras el fracaso del presupuesto de unidad del año pasado por la falta de acuerdo con la oposición, todo apunta a que la experiencia no volverá a intentarse.

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