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Más plurilingüismo e inclusión: los cambios para el nuevo curso

Los institutos dan la bienvenida en 2021-22 al PEPLI, tras la moratoria de un año por la pandemia, mientras que los colegios estrenarán el nuevo sistema de orientación escolar

Una escolar de Primaria prepara en casa el material ante la llegada del nuevo curso. | FRANCISCO CALABUIG

No todo es covid-19. Además de los protocolos que se aplicarán en las aulas con instrucciones ya conocidas, el 2021-22 también traerá a los centros educativos valencianos cambios derivados de las políticas autonómicas, antes del desembarco en los colegios e institutos de la Lomloe, la nueva ley estatal que ya está aprobada pero no se espera hasta 2022-23.

Antes, en el curso que comienza, se acabará de implantar en la Comunitat Valenciana el modelo de educación plurilingüe del Botànic que, después de haberse desplegado ya completamente en Infantil y Primaria, llega a la Secundaria y el resto de niveles educativos, lo que estaba previsto para el 2020-21, pero la Conselleria de Educación dictó una moratoria de un curso por la pandemia, lo que acaba ahora para los institutos.

En cuanto a los colegios de Infantil, Primaria y Educación Especial, los cambios y las novedades llegan de la mano de la inclusión educativa. Con opiniones a favor (de los equipos directivos) y en contra (de los trabajadores y algunos sindicatos), Educación pone en marcha su nuevo modelo de orientación escolar y atención al alumnado con necesidades educativas especiales, tras el cierre de los 34 servicios psicopedagógicos escolares (SPE).

En concreto, la conselleria ha desmantelado estos puntos comarcales —externos a los centros educativos—, para incluir a sus profesionales directamente en la plantilla de los colegios y crear Unidades Especializadas de Orientación (UEO) —con un centenar de especialistas— que los coordinarán y les apoyarán en la atención a la diversidad, especialmente a aquellos niños y niñas con discapacidad intelectual o sensorial, y autismo, o cuestiones relacionadas con la salud mental.

Además, como ya se ha probado en 2020-21, los centros de Educación Especial se convierten en referentes para los colegios ordinarios y les asesorarán en diferentes materias, por lo que los vínculos entre los colegios próximos se estrechan.

En relación al cierre de los SPE, Richard Campos, presidente de la Associació de Directors i Directores de CEE (Adeep-PV), apunta que están expectantes por «ver qué pasa con el cambio de modelo», que soluciona la reivindicación histórica de los CEE de contar con un orientador a jornada completa. Eso sí, lamentan que quizás cambien de destino profesionales que llevaban muchos años en un mismo centro.

Sobre la nueva tarea de los centros de Especial de asesorar y ser referentes para los colegios ordinarios, Campos explica que las consultas que más han resuelto durante el curso marcado por la pandemia han sido las relacionadas con la accesibilidad del currículum y sobre niños y niñas con TEA. «La valoración en la mayoría de casos es bastante positiva aunque la pandemia ha afectado y en todos los sitios no ha funcionado igual. Creemos que es bueno porque se consigue una mejor inclusión en los centros ordinarios», apunta Campos.

Por su parte, desde la comisión de educación inclusiva del Cermi-CV también se muestran «atentos tanto al desarrollo del decreto de orientación como al inicio del próximo curso escolar», y destacan el alto grado de especialización del personal y el «papel importante» que cobrarán los coordinadores territoriales.

Nuevos planes lingüísticos

Por otro lado, y en cuanto al plurilingüismo, los institutos deberán dar continuidad a los planes de los colegios que tienen asignados (de los que reciben estudiantes cada curso), ajustando las horquillas que marca el Programa de Educación Plurilingüe e Intercultural (PEPLI): un mínimo de 25 % de las horas lectivas debe ser en castellano, otro 25 % en valenciano y entre un 15 y un 25 % en inglés. Hay que destacar que la ley habla siempre de horas, nunca de materias y tampoco distingue entre troncales u optativas.

A partir de ahí, los centros han redactado sus planes lingüísticos —teniendo en cuenta la realidad y el contexto de su alumnado–, y los presentaron a la conselleria antes de primavera y tras ser aprobados por los consejos escolares.

Cabe recordar que los últimos años esta ley ha generado reticencias en cuanto al peso del valenciano especialmente en la Vega Baja y Utiel-Requena, donde hubo manifestaciones de algunas comunidades educativas.

Además, más recientemente institutos públicos de zonas valencianoparlantes también mostraron su disconformidad, pero en sentido contrario: eran tradicionalmente de «la línia» y denunciaban perder horas de docencia en la lengua propia al tener que jugar con los porcentajes de los tres idiomas en las aulas.

Sobre esto, Escola Valenciana ha contabilizado 61 IES que «no garantizan la continuidad del valenciano» en el paso de Primaria a Secundaria y consideran que los centros deberían dar más del 50 % de horas en valenciano, por lo que han pedido este verano la intervención de la conselleria en estos casos, casi la mitad concentrados en institutos de las ciudades de València y Alicante. De momento, Educación no ha ofrecido un balance global de la implantación del PEPLI en estos niveles y la apuesta por cada lengua que han hecho los centros.

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