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"La educación debe romper estereotipos y defender una escuela justa y equitativa"

La maestra Coni La Grotteria, que enseña en un centro de València, es la única docente de España que aspira a los «Nobel» de la enseñanza

Coni La Grotteria es directora pedagógica en la escuela infantil Ituitu de València. FERNANDO BUSTAMANTE

La organización la presenta como una «apasionada de la educación temprana» que trabaja «incansablemente para promocionar el valor de este nivel en la trayectoria escolar de los niños». Constanza La Grotteria ya puede decir que es una de los 50 mejores docentes del mundo, pues ha sido nominada a los Global Teacher Prize, los conocidos como «Nobel de la educación», por la labor que hace desde València y que ya ha llegado al profesorado y alumnado de países de Latinoamérica.

Constanza La Grotteria (Buenos Aires, 1983), conocida por todos como Coni, es la única representante de España en el listado inicial —del que luego saldrá el top 10— y reconoce que la noticia de la nominación supone «un sueño hecho realidad y una responsabilidad muy grande», lo que piensa aprovechar para «defender los derechos de la infancia», así como «una escuela más justa, equitativa y de calidad, con docentes de vocación y que trabaje con las familias».

Asimismo, lo ve como una «oportunidad de dignificar la etapa de Infantil». Y es que, como lamenta la maestra, se trata de un nivel, en general, «poco valorado socialmente». De hecho, en España la escolarización tanto del primer ciclo de Infantil (0-3 años) como del segundo (3-5 años) es voluntaria, si bien la matriculación es generalizada en el segundo caso y cada vez mayor en 2 años. «Somos muchos los profesionales que acompañamos desde los 0 a los 6 años, una etapa vital en el desarrollo de toda la infancia», recuerda La Grotteria, que ya recibió el premio Educa Abanca a la Mejor docente de España en 2018, como publicó Levante-EMV.

Red de escuelas por la paz

La Grotteria, natural de Argentina, pasó por Italia antes de instalarse en València, donde lleva 12 años y actualmente es directora pedagógica de la Escuela Infantil Ituitu, después de haber trabajado en otros centros. Desde hace tres años, impulsa un book tour y la Red de escuelas por la por la Paz, de la que ya forman parte una treintena de centros de España y países como Argentina, Ecuador, Chile, Colombia, Uruguay... «A través de mis cuentos El color de la piel y El color negro mola, hablamos de racismo y enseñamos que la diversidad nos enriquece», apunta la enseñante.

A raíz de este trabajo de aula, se impulsan asambleas (también más allá de Infantil), se favorece el diálogo en clase, se trabaja con las familias, y se crean patios inclusivos y bibliotecas igualitarias. En resumen, «se trata de romper estereotipos de género y educar en la justicia y la libertad», explica sobre el proyecto que ha llamado la atención al jurado del Global Teacher Prize.

«Siempre hay que educar desde el respeto, a la altura de los niños y niñas, con la participación de las familias, con un lenguaje inclusivo... enseñarles a resolver lo cotidiano y darles aprendizajes para la vida, porque Infantil es un ciclo vital, en el que se sientan las bases para el futuro», añade.

Los finalistas en el Global Teacher Prize son seleccionados por un comité de jueces (que, además de expertos en educación, también incluye a otros profesionales, como periodistas o empresarios) y aspiran a un premio de un millón de dólares, que se llevará quien supere las diferentes rondas y tenga más méritos.

En concreto, la Fundación Varkey, que entrega el galardón, busca «un maestro excepcional que haya hecho una contribución sobresaliente a la profesión». El impacto en la comunidad más allá de las aulas; la innovación de las clases; promover la educación basada en valores; o compartir experiencias con otros docentes son algunos de los aspectos que más se valoran.

Para el certamen, la de docente es una de las profesiones más importantes de la sociedad. En ediciones anteriores lo han obtenido el indio Ranjitsinh Disale, el keniata Peter Tabichi, o la palestina Hanan Al Hroub, que visitó la Comunitat Valenciana.

La Grotteria, que ya se siente afortunada por haber sido incluida en esta criba, afirma comparte esta alegría con toda su familia y recuerda a aquella niña que ya soñaba con enseñar desde bien pequeña. «Ahí donde había un aula, estaba yo», rememora.

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