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"Mi melliza fue robada y yo era el siguiente"

Paco Rocafull busca a su hermana melliza Enriqueta, un supuesto bebé robado en 1961 en el Hospital Sanjurjo, hoy Peset, donde encontró su propio certificado de defunción

Paco Rocafull posa en la Glorieta de València con una foto con su madre y su melliza Enriqueta de 1961. j.m.lópez

¿Dónde está Enriqueta Rocafull Román? Paco lleva 10 años buscando sin éxito a su hermana melliza, fallecida en 1961 a causa de una menigintis infecciosa tras ser ingresada por una diarrea. Eso es al menos lo que le comunicaron aquel día a sus padres en el Hospital Sanjurjo (actualmente Peset) de València. Pero es solo la primera de muchas supuestas mentiras. Ni Enriqueta murió de meningitis ni está enterrada donde, durante décadas, la familia le ponía flores por Todos los Santos.

«Mi melliza fue robaday yo era el siguiente»

«Tengo todas las evidencias de que fue un bebé robado y estoy seguro de que está viva», asegura Paco, un hombre de carne y hueso pese a que un certificado de defunción dice que es un fantasma, que murió días después que su hermana, en 1961. «Estaban preparando también mi robo», añade con voz terrenal.

«Mi melliza fue robaday yo era el siguiente»

Paco se presenta amablemente y después le pide al periodista una credencial. Quiere estar seguro de la identidad del entrevistador. Lleva 10 años hurgando en los archivos hospitalarios y administrativos y todo lo que ha encontrado son irregularidades. Cuanto más busca, más crece la evidencia de que una trama formada por monjas, médicos y funcionarios ‘secuestraron’ a su hermana para venderla «por el precio de 3 pisos de la época, que es lo que se pagaba por un bebé robado entre los años 60 y 90».

«Mi melliza fue robaday yo era el siguiente»

No pasó una vez, ni dos, ni tres, sino entre 30.000 y 300.000 veces en España, según las asociaciones denunciantes, un 10 % de ellas en la Comunitat Valenciana. Y Paco quiere estar seguro de que el hombre que ha quedado con él para hacerle preguntas es trigo limpio.

Los datos no coinciden

A raíz de las primeras denuncias de bebés robados en España, en 2011, Paco empezó a pedir documentación en juzgados y hospitales. «Mis padres (fallecidos entre 2000 y 2010) siempre dijeron que Enriqueta murió con 6 meses de edad, pero el Libro de Familia dice que falleció con 13 meses, un 29 de marzo de 1962. Mi madre no sabía leer, es normal que no cayera en la cuenta», explica Paco con serenidad.

Las sospechas toman forma cuando solicita el certificado de defunción de su melliza en el juzgado. «Me dicen que con los datos del Libro de Familia (tomo y libro) no existe tal defunción. Lo pedimos a la Generalitat y al final nos lo envían. Pero los datos no coinciden, solo en el nombre», explica Paco. A saber: la causa de la muerte de Enriqueta, según este documento, es «toxicosis»; y la fecha de defunción es el 29 de agosto de 1961 (con 6 meses de edad, como decían sus padres) y no 13, como dicta el Libro de Familia. El puzzle está completamente roto.

La siguiente parada es la tumba de Enriqueta, en Benimàmet. Paco solicita a la Concejalía de Ayuntamientos de València una confirmación del lugar exacto donde fue enterrada. «En el cementerio me dicen que esas coordenadas no existen», afirma. Una brisa helada recorre el banco de la Glorieta de València donde Paco cuenta el misterio de su hermana perdida. Sus padres, asegura, velaron un ataúd vacío.

El Grume (Grupo de Menores policial), donde Paco denunció el caso tras las primeras sospechas, aporta un elemento más inquietante a la rocambolesca historia. «Me dicen que ha aparecido mi parte de defunción en el Sanjurjo. Se ve que preparaban también mi robo, no tiene otra explicación. Yo jamás pisé ese hospital», subraya.

La visita de Paco al Peset para pedir su certificado de defunción, y el de su melliza, no está grabada en vídeo, pero debería estarlo. «No sabían dónde meterse», afirma Paco con una sonrisa triste en una historia llena de oxímoron.

La narración del hermano mellizo de Enriqueta se enciende otra vez con la última parte del relato. Parece una historia de ficción, pero es real.

«Mi historial clínico del Sanjurjo dice que yo morí por parto prematuro. En la de mi hermana pone que fue ingresada un 21 de agosto (dato que contradice el certificado de defunción oficial) y murió un 23 de agosto por ‘Exitus’, sin especificar la enfermedad. En la hoja trasera hay otra fecha de defunción, el 29 de agosto. Ambos partes están firmados por un médico que no entró al hospital hasta 1973. Y en ese mismo informe del hospital figura que alguien pidió la historia clínica de Enriqueta el 24 de julio de 1972 (11 años después de su supuesta muerte). Ese médico ya no vive, pero contactamos con su hijo y nos dijo que esa firma estaba falsificada», explica Paco sobre un caso que fue archivado por la Fiscalía al considerar que todo es producto «de los errores burocráticos de la época».

Todos los hospitales eran coordinados por órdenes religiosas en aquella época. Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, la misma orden de sor María de Valbuena, la religiosa conocida por ser una de las responsables del robo de niños en las clínicas de maternidad madrileñas, creó raíces en València. Este periódico no ha podido confirmar qué monjas regentaban el Sanjurjo en el 61.

La fecha de la muerte en los certificados de defunción de Paterna (arriba) y del hospital (izquierda) difieren en un año (1961 y 1962). A la derecha, el parte de fallecimiento de Paco Rocafull en el hospital Sanjurjo.

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