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Las grandes ciudades valencianas superan los nuevos límites de polución

Solo Elda y Benidorm registran niveles inferiores a los 10 microgramos por metro cúbico de dióxido de nitrógeno que acaba de establecer como máximo la Organización Mundial de la Salud

Los vehículos a motor son los principales generadores de dióxido de nitrógeno en las ciudades. | JM LÓPEZ

El dióxido de nitrógeno (NO2) es uno de los contaminantes que se producen en mayor cantidad en las grandes urbes. Los vehículos de combustión y las plantas eléctricas —por poner dos ejemplos muy claros— son dos de sus grandes generadores. Es un enemigo silencioso que afecta a la salud de las personas, pudiendo ocasionar daños en el sistema respiratorio a medio o largo plazo.

Ante esta tesitura, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha decidido tomar cartas en el asunto. Así, el pasado 21 de septiembre hizo públicos sus nuevos indicadores sobre la calidad del aire, reduciendo las cotas mínimas fijadas hace 16 años. En el caso del NO2 se pasa de los 40 microgramos por metro cúbico a una cota de diez. La situación causa que la mayoría de las grandes ciudades de la Comunitat Valenciana «suspenda» en calidad del aire.

Así, según los datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente a los que ha accedido este diario, de las siete grandes ciudades valencianas de las que se tienen registros anuales solo Benidorm y Elda cuentan con cifras que no sobrepasan el nuevo mínimo de NO2 de promedio.

València y Alicante, el doble

De los siete casos locales, València (25) y Alicante (21) doblan el registro de 10 microgramos por metro cúbico. Castelló (18), Elx (14) y Torrevieja (8) los sobrepasan. Solo Benidorm (8) y Elda (6) se encuentran por debajo. Teniendo en cuenta otras fuentes de datos —como los de las estaciones que recogen valores en territorios más amplios— todo apunta a que en grandes urbes como Paterna, Gandia o Torrent también se contabilizan promedios anuales superiores a 10 microgramos por metro cúbico.

Los registros pertenecen a 2019, ya que los niveles de contaminación anuales referentes al año pasado se vieron ampliamente distorsionados por las restricciones a la movilidad y, sobretodo, por los meses que duró el confinamiento decretado a raíz de la pandemia de la covid-19.

Desde la OMS apuntan que han basado la actualización de indicadores en «abundantes pruebas científicas». El cambio en los criterios también ha sido analizado por Ecologistas en Acción: «La importante reducción de los niveles de contaminación que la OMS considera como malsanos debería ser un acicate para los diferentes gobiernos de cara a avanzar todo lo posible en la mejora de la calidad del aire». Y es que los indicadores de la OMS no son mandato legal. Los países deciden.

«Se debe tener como meta estos objetivos y no los límites que marca la normativa, que no siempre garantizan la protección de la salud. Al menos, mientras la legislación no se aproxime más al conocimiento científico, lo que está previsto que suceda en 2022», apuntaron.

De hecho, en el último informe sobre la calidad del aire que publica de forma anual la cita entidad se apunta que Madrid fue la única gran urbe donde se rebasó la cota de 40 microgramos por metro cúbico en 2020. La nueva decisión de la OMS obliga a reconfigurar dichas conclusiones.

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