Puede que la vida todavía no sea como antes, pero se le va pareciendo. Desde anoche, actividades como ir al cine, al teatro, a un museo o comprar en una gran superficie volverán a parecerse a lo que conocíamos antes de la pandemia aunque todavía con la omnipresente mascarilla, los geles hidroalcohólicos y la distancia, pero al menos sin lugares a medio gas. Son de los primeros sectores (junto a los casales festeros) que van a recuperar la normalidad dentro de la nueva fase de la desescalada programada hasta el próximo 9 d’Octubre y que es posible gracias a los buenos datos de la pandemia, con una quinta ola a punto de finalizar y una circulación del virus en la práctica en nivel de riesgo bajo con la incidencia en 50,54 casos por 100.000 habitantes.

La apertura completa de restaurantes, de pubs y discotecas tendrá, sin embargo, que esperar a esa fecha festiva aunque se alargan los horarios y se recupera, por fin, el baile y las barras, aunque con muchos peros todavía.

La vuelta a la normalidad llega también para los centros de salud, que volverán a tener visitas presenciales a partir del lunes. Después de estar meses «blindados» por culpa de la pandemia, desde el lunes, 4 de octubre, los centros de Atención Primaria recuperan totalmente las visitas presenciales, «la mejor prueba de la recuperación sanitaria», en palabras del president de la Generalitat, Ximo Puig, que anunció la medida ayer por la mañana durante el Debate de Política General en las Corts.

Durante la pandemia han sido de los puntos más conflictivos: eran las primeras puertas a las que acudir cuando se estaba enfermo de covid-19 y donde se han centralizado las pruebas PCR, unos puntos «calientes» que ha obligado a «blindarlos» para asegurar que enfermos covid no tuvieran contacto con el resto de usuarios. De hecho, en lo peor de la pandemia se convirtieron en espacios vedados a no ser que hubiera que someterse a una examen covid o a alguna urgencia.

El cierre a cal y canto para todo lo que no fuera covid generalizó las visitas telemáticas, una forma de trabajar gracias a la que se ha podido mantener una continuidad de las visitas y del control de los pacientes pero que, con la amenaza de la pandemia en horas bajas, no tenía sentido mantener por decreto.

Las visitas de médicos y pediatras de Atención Primaria volverán así al cara a cara siempre que no se pida lo contrario, ya que si es posible y el paciente lo demanda, se podrá optar por la visita telemática. De esta forma, cuando la visita sea para recibir resultados de pruebas, por ejemplo, y el paciente quiera evitarse el traslado, podrá optar por resolver la visita por teléfono. Un avance que antes de la pandemia se venía demandando (por profesionales y usuarios) y que la llegada de la covid-19 ayudó, paradójicamente, a implantar aunque su mantenimiento en el tiempo ya estaba generando quejas. Faltará por ver como es la convivencia de pacientes en el espacio reducido de las salas de espera.

Cierran los vacunódromos

Y con la reapertura completa de los centros de salud, esta semana caerá otro signo de los tiempos pandémicos: los vacunódromos. Tras cumplir con su cometido de inmunizar lo más rápidamente posible a una población diana de 4,48 millones de valencianos (de los que aún restan el pico), estas grandes superficies de la vacunación echan el cierre. Así lo harán hoy martes tras «haber cumplido su misión y con excelentes resultados», según anunció también el president Puig. A falta de las 50.025 vacunas que se van a poner esta semana, ya están inmunizados con la pauta completa el 87,6 % de los mayores de 12 años, casi cuatro millones de valencianos que suponen el 77,7 % de la población total.

Fuentes de la administración confirmaron a este diario que se va a optar por mantener alguno de los centros en departamento de salud concretos pero desde Sanidad no confirmaron cuáles.

El ocio nocturno, el último

Con algunos sectores sin restricciones, los valencianos empiezan 11 días de «ensayo» de lo que va a ser la nueva normalidad con la vista puesta en lo que pasará el próximo 9 d’Octubre, fecha icónica para retirar todas las medidas.

Porque las cifras son buenas (ayer se notificaron 457 nuevos contagios, el mejor fin de semana desde mediados de junio y 4 decesos, uno de ellos de agosto) y la tendencia a ir a mejor se mantiene pero los expertos en Salud Pública siguen recordando que el riesgo «persiste» y más en sectores como el del ocio nocturno, donde la probabilidad de tener un evento «superdiseminador» que se convierta en un macrobrote «es mayor». De ahí que en esta penúltima fase de la desescalada se haya optado por abrir un poco más la mano en la vida nocturna pero no del todo y se esté pensando ya en implantar el pasaporte covid para los eventos multitudinarios. El objetivo es encontrar el equilibrio perfecto entre fiesta y seguridad para evitar que el ocio se traslade a los botellones.

Por eso va a ser uno de los últimos sectores en ver esa recta final de las restricciones. Por ahora, en este nuevo plazo de 11 días, los restaurantes recuperan su horario normal, ya no tendrán que cerrar a las 00.30 horas y ganan en aforo interior (al 75 %) y poder usar la barra que hasta ahora estaba vetada, pero solo si hay asientos y distancia. Las mesas en interiores podrán ser como las de fuera, hasta de 10 personas.

Un pasito más en la desescalada que también se ve en el ocio nocturno donde vuelve la barra y podrán abrir hasta las 5 de la mañana. Después de meses recuperan también el baile en sus instalaciones aunque con una fórmula que puede ser difícil de controlar: con mascarilla, sin estar comiendo o bebiendo al mismo tiempo y en el espacio «que se asigne o en el que esté ubicado cada usuario» y siempre con distancia interpersonal de seguridad.