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Datos para extraer la realidad del debate

Puig basó sus cifras en la comparación con 2015 mientras la síndica del PP tiró de alguna media verdad y cayó en alguna conclusión irreal

Puig, Oltra e Illueca ayer en un momento del Debate de Política General

El «después de ciertas cosas, se ha de volver a casa» de Vicent Andrés Estellés es la metáfora perfecta de los dos prismas con los que se desmenuza la realidad desde la bancada del Consell y desde la de la oposición. Y no porque su significado pueda resumir el Debate de Política General sino porque cada uno de ellos la interpretó a su manera.

La frase del poeta de Burjassot fue de los pocos puntos en común que tuvieron en sus intervenciones en el acto parlamentario del año el president de la Generalitat, Ximo Puig, y la síndica del PP, María José Catalá, y cada uno se refirió a ella con una intención totalmente distinta. Algo similar a lo que ocurrió con cada uno de los puntos para desbrozar la situación de la Comunitat Valenciana.

La única cifra en la que coincidieron fue en la de número de fallecidos oficinales por la covid, 7.778, y, sin embargo, la valoración fue bien diferente. De crítica por parte de Catalá acusando a la Conselleria de Sanidad de ocultar muertos y calificándolo como una «tragedia» por parte de Puig quien, no obstante, quiso destacar que esa cifra sería superior en mil personas si la Comunitat Valenciana hubiera tenido una tasa de letalidad como la media de España.

Esa disparidad de interpretaciones en una cifra se amplió a todas aquellas más complejas que hablan de logros económicos y situación social que todavía divergieron más en la comparación de cada uno de los años que se tomaba como referencía. Así, escuchando a Puig, la Comunitat Valenciana lleva seis años escapando de las madrigueras del terror, mientras que para Catalá el camino es el inverso y es ahora cuando la autonomía toma destino hacia los avernos.

El «la que más» del jefe del Consell en referencia al crecimiento en turismo, producción industrial y exportaciones contrasta con el «hoy los valencianos somos más pobres, menos competitivosy más endeudados» que lanzó la líder (parlamentaria) de la oposición. Las dos posturas resumidas en la visión propia de cada uno de ellos del «después de ciertas cosas, se ha de volver a casa» de Estellés.

En esa interpretación tan distinta hay datos mal planteados y comparaciones totalmente diferentes que permiten arrimar el ascua a las cifras que a cada uno le conviene.

En el caso de Puig, prácticamente todas sus comparaciones de crecimiento fueron respecto al año 2015, un momento de índices mínimos tras años de crisis y que coincide con el final de los veinte años de gobiernos del PP. Es ahí donde desprende el crecimiento en 280.000 afiliados más a la Seguridad Social; un aumento que también se ha dado en España aunque en cifras algo inferiores (un 17 % en la Comunitat Valenciana, un 14 % en el Estado).

Mientras, el panorama que pintó María José Catalá teñía de grises el paisaje dibujado por Puig. Lo hizo con datos que mostraban un crecimiento inferior en la C. Valenciana respecto al de otras comunidades . Por ejemplo, en cifra de negocios industriales con un 3 % de crecimiento anual por el 36 % de Andalucía en junio. O cifras en bruto sin señalar su evolución, como los 310.000 niños (un 35 %) que se encuentran en riesgo de pobreza, pero que son 20.000 menos que en 2015 o con datos y expresiones acompañantes que no eran del todo ciertas.

En esta destaca el «líderes en paro juvenil a nivel europeo» con el que se despachó la síndica popular, una consideración falsa ya que el 41,7 % de desempleo entre los menores de 25 años sí que está 4 puntos peor que la media española y 25 de la media europea, pero se encuentra por debajo de Extremadura, Andalucía, Canarias y Baleares.

Tampoco es cierto que se haya bajado el presupuesto para políticas sociales como dijo Catalá citando de manera equivocada un informe de la Asociación de Directores de Servicios Sociales. En este se señalaba que había descendido un 0,67 % la proporción que representaban estos fondos respecto al total, no que la cantidad para estas hubiera descendido. De hecho, el propio informe indica que el presupuesto para estas medidas ha crecido un 11 % entre 2020 y 2021. Aunque sí que es cierto lo que indicó Catalá: el gasto por valenciano en Sanidad está por debajo de la media estatal.

Pero la batalla de las batallas son siempre los impuestos, el aspecto donde han puesto el foco desde la llegada de Mazón en el partido de la gaviota. En este sentido, el PP defendió que desde la llegada del Consell del Botànic se paga hasta 700 euros más por ciudadano en impuestos. El cálculo es la suma del dinero recaudado vía impuestos autonómicos y la división entre la población que los paga igualando a toda la ciudadanía en ese pago de impuestos, algo que no tiene en cuenta el aumento de la actividad económica ni que no todos los ciudadanos pagan los mismos impuestos.

Así, desde Hacienda admiten una subida del gravamen, tanto en Patrimonio, que solo afectaría a las personas de más de medio millón de euros, como en Sucesiones, pero que apenas trastocaría los bolsillos de 22.000 valencianos. Asimismo, también se aprobó en 2017 una reforma del tramo autonómico del IRPF que aumentó la presión a partir de los 50.000 euros anuales ,mientras bajaba un punto a las de menos de 17.000 euros anuales.

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