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Una tasa turística municipal y voluntaria abre una vía al acuerdo

El Botànic negociará en la comisión del presupuesto

La vicepresidenta, Mónica Oltra, y el conseller de Hacienda, Vicent Soler, se dan la mano en el debate del lunes. | MIGUEL ÁNGEL MONTESINOS

La vicepresidenta, Mónica Oltra, y el conseller de Hacienda, Vicent Soler, se dan la mano en el debate del lunes. | MIGUEL ÁNGEL MONTESINOS

Un impuesto a las pernoctaciones turísticas de carácter municipal y de implantación voluntaria por parte de los ayuntamientos valencianos podría ser la vía para desatascar el conflicto en el que andan inmersos los tres partidos que sustentan el Consell del Botànic, PSPV, Compromís y Unides Podem. El debate sobre la tasa volvería de ese modo al momento de 2018 en el que los socios reclamaban la implantación de una tasa autonómica y los socialistas se abrían a aceptar un impuesto municipal que cobrarían los ayuntamientos que así lo desearan.

Pero los tres procesos electorales de 2019 y después la eclosión de la pandemia en marzo de 2020 aparcaron el debate sobre el impuesto a las pernoctaciones que ahora ha vuelto después de que los dos vicepresidentes del Consell, Mónica Oltra y Héctor Illueca, lo reabrieran con el objetivo de destinar esa recaudación a políticas de vivienda para facilitar la emancipación de los jóvenes.

El lunes, en el Debate de Política General, el síndic de Compromís, Fran Ferri, ya aseguró que veía espacio para un acuerdo e incluso planteó la posibilidad de que esa negociación llegara a buen término antes de que acabe el año. Los tres partidos aún no han comenzado la negociación sobre la tasa turística pero la intención es que este asunto se trate en la comisión política creada por el Consell para tutelar las líneas maestras del presupuesto de la Generalitat de 2022.

La tasa turística, o ecotasa, la pagan los turistas que pernoctan en establecimientos de Baleares y Cataluña. En este momento son las dos únicas autonomías donde se cobra este tributo, que redunda después en la mejora de los espacios turísticos. En Baleares, el impuesto está estructurado en distintos niveles según la catalogación del establecimiento turístico que puede llegar hasta los siete euros en los hoteles de lujo. Con los más de 140 millones que el gobierno autonómico recauda se reinvierte en actuaciones que palíen el cambio climático. Pero ese modelo que se aplica en el archipiélago no gusta a los socialistas valencianos. Oltra y Illueca ya señalaron en su momento que se trataría de buscar un modelo valenciano, que no fuera imitación de ningún otro existente. El modelo catalán también tiene una tasa autonómica que recauda unos 40 millones. Existe, además, un recargo municipal, según explicó ayer en las Corts el síndic socialista, Manolo Mata.

La ciudad de Barcelona, por ejemplo, recaudó nueve millones que se invierten según decide el sector turístico de la ciudad. Ese modelo más municipal es el que los socialistas creen que se ajustaría más a las necesidades valencianas. Con todo, Mata sostiene que la estructura turística valenciana es diversa y muy diferente a la de Baleares o Cataluña.

Por ejemplo, los socialistas no ven problemas en que la ciudad de València, que tiene espacios saturados por el turismo (Ciutat Vella, Ruzafa o los barrios marítimos) recaude un impuesto que revierta después en la mejora de dotaciones públicas. Pero esa necesidad no existe en municipios más pequeños o de interior que no verían con buenos ojos ese impuesto, por lo que se daría la posibilidad de que fuera voluntario.

Sería el caso de Benidorm que compite en el mercado internacional a través de touroperadores. En ese caso, según explicó ayer Mata, un incremento del precio de unos euros sí puede afectar por la competencia que mantiene con otros destinos. Pero otros ayuntamientos, como Xàbia, sí podrían tener interés en la tasa porque cuenta con mucha oferta de apartamentos de alquiler. Con todo, se trata de un debate técnico que el Botànic pretende abordar para los presupuestos de 2022.

Mata admitió que los socialistas siempre se han manifestado favorables a una tasa municipal, optativa para los ayuntamientos que así lo deseen. De hecho, en la ciudad de València, los socialistas ya se han posicionado con el voto a favor de una tasa municipal. En la ciudad, los dos socios de gobierno (Compromís y PSPV) están de acuerdo con la medida aunque hasta ahora han discrepado de los tiempos para aplicarla.

Propuestas de resolución pactadas

Mientras, el Botànic presentó ayer conjuntamente sus propuestas de resolución para exhibir unidad y sintonía de los socios tras semanas de desencuentros. Pero en esas propuestas de resolución no aparecen ni la tasa turística, porque el debate interno, aún no ha comenzado, ni otro tema polémico para el Botànic como la ampliación del puerto, donde los tres partidos tienen posiciones que aún están en las antípodas.

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