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Condenado a diez años de cárcel por asesinar a su pareja en Calp

La magistrada considera que tenía una intoxicación etílica intensa cuando apuñaló a su víctima en el corazón

El condenado a su llegada al juzgado. | PILAR CORTÉS

El condenado a su llegada al juzgado. | PILAR CORTÉS

Una magistrada ha impuesto diez años de cárcel al hombre que mató en Calp de una puñalada en el corazón a su pareja sentimental, frente a los 20 años que pedían las acusaciones y la Fiscalía. La sentencia se ha dictado después de que un jurado popular le declarara culpable del asesinato con la atenuante de embriaguez. La juez considera probado en el fallo que el procesado estaba afectado por una «intoxicación etílica intensa» el día del crimen, hecho que, unido a la ausencia de antecedentes penales, ha contribuido a que la pena se haya reducido a la mitad.

Las acusaciones ya expresaron su protesta cuando el veredicto del jurado estimó acreditado que el acusado estaba borracho cuando ocurrieron los hechos, ya que, según argumentaban, no había ningún informe en la causa que acreditara cuál era su estado de embriaguez. El fallo no es firme y contra él cabe ahora recurso ante la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia. Un recurso que se da por seguro tanto desde las acusaciones como desde la propia defensa.

Un jurado popular declaró culpable por unanimidad a Daniel Aloise Lauwers, de 63 años, por matar a su pareja, Rita Jeanninne, de 57, en Calp de una cuchillada en el corazón. El crimen se cometió en el chalé en el que convivían durante la madrugada del 22 de julio de 2019. Tras el veredicto, las acusaciones ya tuvieron que rebajar de 25 a 20 años las penas que reclamaban por las atenuantes que el tribunal popular declaraba probadas y porque en la resolución no se veía acreditada la agravante de género en este crimen.

La aplicación de la atenuante por embriaguez para el acusado fue controvertida en el momento del veredicto, ya que no la pedía ninguna de las partes, ni existía informe médico alguno que reflejara cuánto había bebido el acusado esa noche. La autopsia determinó que la víctima tenía una tasa de 2,2 aquella noche, pero nadie había hecho prueba alguna al procesado. El personal que le atendió en el hospital sí percibió el olor a alcohol de éste y otros testigos manifestaron literalmente que la noche del crimen cuando se fue del restaurante donde cenó con su pareja «iba doblado».

Todas estas circunstancias determinaron que la magistrada que presidía el jurado lo introdujera de oficio cuando les entregó el objeto del veredicto. Ni siquiera la defensa pedía dicha atenuante.

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