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| President de la generalitat | vicepresidenta del consell

Día para la esperanza y la justicia

El acto deja atrás las grandes restricciones, pero con la pandemia muy presente

Ximo Puig, durante su 
discurso institucional en 
el Saló de Corts, lleno de 
nuevo por el Día de los 
valencianos.  eduardo ripoll | EDUARDO RIPOLL

Ximo Puig, durante su discurso institucional en el Saló de Corts, lleno de nuevo por el Día de los valencianos. eduardo ripoll | EDUARDO RIPOLL

Si la vida está en las calles, la vida ha vuelto. El ambiente fue de día festivo de los de verdad, sin sucedáneos. Posiblemente esa sensación de recuperación de la fiesta cuenta más que discursos, actos y banderas. Porque hay días en que la vida pesa más que los símbolos y un pincho de tortilla en la terraza de siempre adquiere tanto valor sentimental como un himno. Incluso el tiempo acompañó para los reencuentros.

Esperanza, renacimiento y justicia fueron las palabras del día en los discursos oficiales. «En 1238 nacimos. En 2021 vamos a renacer». Estas palabras casi al final del discurso del president de la Generalitat quisieron enmarcar el espíritu del día.

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Todas las fotos del 9 d'Octubre de 2021 M. A. Montesinos / E. Ripoll

Porque Ximo Puig estaba hablando del renacimiento después de lo peor de la pandemia y de la retirada de las grandes restricciones, pero no solo de eso. Estaba hablando también de un renacimiento como pueblo, de una recuperación de un lugar de esplendor si alguna vez se tuvo en los últimos quinientos años. El jefe del Consell habló de la recuperación de una «voz respetada» en el panorama español. Por eso, el concepto de justicia. Porque el discurso institucional del máximo representante de los valencianos no perdió carácter reivindicativo, aunque con equilibrio con la vertiente emotiva por las circunstancias de una pandemia que, después de año y medio, se ha cobrado la vida de 7.800 valencianos.

Justicia

Puig utilizó la conmemoración de los 500 años de las Germanies, aquella rebelión popular por una mayor justicia social, para dar una vuelta de tuerca a esa marca identaria moderna etiquetada como vía valenciana en honor de Ernest Lluch. «Aquel episodio enseña que el pueblo unido, con germanor, es siempre más fuerte. Que no intenten dividirnos ni enfrentarnos».

Y Puig utilizó también aquella revuelta para exigir justicia en esta hora. Que se traduce en justicia en la financiación como territorio, frente al dumping fiscal (referencia a Madrid) y para descentralizar instituciones (otra referencia a Madrid como eje centralista). «Ningún país es su gobierno central. Ningún país es su capital», clamó el jefe del Consell, situado en los últimos tiempos como punta de lanza de la germania de pueblos de la periferia contra una capital de España que aparece a más distancia económica y, quizá, emocional del resto.

Para alcanzar este objetivo, insistió en la necesidad de recursos. «El remedio es la justicia», señaló. Justicia social, justicia de género y justicia generacional, precisó sobre las lacras que contaminan, aún, la sociedad actual.

El tono reivindicativo sonó más fuerte cuando Puig dio una vuelta de tuerca al himno valenciano para pedir «que España nos ofrenda aquello que nos corresponde». Ese es el objetivo valenciano, dijo, en un discurso que siempre se tiñe de tintes identitarios (es el Nou d’Octubre). Pero Puig evitó ir más allá o dejar indicios de anhelos separatistas, como le achaca la derecha parlamentaria en cada sesión de control en las Corts. El socialista situó como meta valenciana liderar «una España más justa». «Nunca dejaremos que nos envíen al rincón de los provincianos», dijo. Pero tampoco al de los independentistas, se pudo deducir de sus palabras.

El jefe del Consell recurrió a otra efeméride, la cercanía de los 40 años del Estatut d’Autonomia (será el año próximo), para clavar una pica más es un su mensaje federal y de la plurinacionalidad, en el que también se ha aupado a un papel protagonista. La Transición es un valor, los acuerdos alcanzados son los cimientos de esta España democrática, pero es el momento de ir un paso más allá. Por justicia y para intentar evitar rupturas territoriales. «Ha llegado la hora de una segunda transición territorial», señaló. «Instamos a unos nuevos pactos autonómicos», remarcó, como expuso hace unos días en el Foro La Toja, en referencia a los acuerdos de 1981 que dieron lugar a la Loapa y que supusieron el cimiento de este proyecto de Estado de las autonomías.

Y si existe un centralismo que lastra las posibilidades de la Comunitat Valenciana, es obvio que, en otra escala, también ha de darse en el interior. Puig también se refirió a ese otro centralismo, menos visible. Reclamó así «estirar» la Generalitat a las tierras más alejadas de València. «Es hora de acortar distancias con todas las comarcas».

Esperanza

«Veles e vents han mos deisg complir». Ximo Puig inició su séptimo discurso de un Nou d’Octubre como president de la Generalitat con el verso más cincelado de Ausiàs March. Una manera de aproximarse al momento actual, a esta jornada señalada como hito y «punto de inflexión». «El deseado final de un largo viaje», ha dicho. Un viaje de dolor tras año y medio de lucha contra una pandemia que parece que empieza a ser pasado. «Hoy celebramos el Nou d’Octubre más esperanzador de la historia reciente», afirmó Puig en un Saló de Corts del Palau repleto de nuevo de público, todos cerca, pero todos con la mascarilla en el rostro. El último recuerdo de un mal que no se ha ido del todo.

Esperanza fue una de las palabras clave del día. El jefe del Consell repasó este tiempo y resumió: «Nadie esperaba el dolor de perder a tantos vecinos, amigos y familiares, pero hemos resistido». Resistir y renacer fueron sin duda los verbos de la mañana. «Hemos resistido desde la serenidad. Con trabajo, sacrificio y solidaridad».

«Es así como hoy damos paso a una nueva vida». Después de haber protegido al 90 % de la población, subrayó. Porque «la vacunación ha sido nuestra victoria». Los equipos de más de dos mil sanitarios que han inmunizado a más de cuatro millones de valencianos en lo que va de año han sido los principales premiados en esta jornada de fiesta y recuerdo.

«Y así amanece este día largamente esperado», sentenció. «Conviviremos con el virus, pero no estaremos dominados por él». Este es el pronóstico que lanzó sobre el tiempo que se inaugura.

La calle lo corroboraba. Repleta de gentes, paseantes, valencianos comprometidos y turistas. En el salón, lleno, de las grandes ocasiones oficiales estaban los premiados y los representantes de las principales instituciones, incluido el Gobierno central, al que pusieron rostro los ministros Diana Morant (exalcaldesa de Gandia) y José Luis Escrivá.

Ausencia de la ultraderecha

Estuvieron todos los grupos políticos con representación en las Corts, salvo la ultraderecha, retratada con su ausencia en el acto formal del día grande los valencianos.

La vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, fue la conductora del acto institucional, como todos los años desde 2015. Hizo hincapié en la novedad recuperada de una sala «felizmente llena». Y puso énfasis en el valor del territorio, «recibido en préstamo y que estamos obligados a conservar». «De la misma manera que cuidamos nuestra lengua tenemos la obligación de preservar nuestro entorno», sentenció fijando algunas de las líneas esenciales del Gobierno del Botànic. No se olvidó tampoco de la financiación justa. Ni de la importancia de las cosas pequeñas: «Criar, cuidar y curar». Afectos, cariño y amor, dijo en otro momento.

La ovación de la mañana, con el público en pie, fue para el operativo de la vacunación. Al margen de ese premio simbólico, fue significativo que los aplausos más largos fueron para el poeta Josep Piera y el músico Vicent Torrent (Al Tall), dos iconos de la cultura valenciana. Una rehabilitación a tiempo. Memoria histórica, cultura propia y diversidad son la marca en las distinciones de este año.

Puig recordó además a dos desaparecidos este 2021, el poeta Francisco Brines y el pelotari Paco Cabanes el Genovés. «Los dos desafiaron al destino para cumplir un sueño. No puedo imaginar mejor espejo», dijo.

El cierre del discurso fue simbólico. Si lo abría con una cita de Ausiàs, lo cerraba con una referencia implícita a Vicent Andrés Estellés: «El mañana nos espera. Caminemos decididamente». Así acaba Assumiràs la veu d’un poble.

Pedro Sánchez felicita la «diada» en valenciano

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, felicitó ayer a los ciudadanos de la Comunitat Valenciana en el Nou d’Octubre y destacó los valores de «igualdad, inclusión, solidaridad y progreso» de esta tierra. En un mensaje en redes sociales, el jefe de Ejecutivo deseó, en valenciano, un «¡Feliç dia a tots els valencians i valencianes!». Y añadió: «La C. Valenciana es tierra de igualdad, inclusión, solidaridad y progreso. Valores que nos unen y que nos harán seguir avanzando hacia el mejor futuro posible».

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