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El mosquito tigre ya está presente en ocho de cada diez municipios

En Castelló está en el 63 %

Mosquito tigre

En el año 2006, una familia de Barcelona cogió su coche para descansar en su chalé de Torrevieja. En aquel momento ya se hablaba de una nueva variedad de mosquito aparecida en Cataluña, y cuando vieron unos enormes en su casa llamaron a las autoridades. Allí se presentó Javier Lucientes, catedrático de Parasitología de la Universidad de Zaragoza y coordinador del programa de vigilancia del Gobierno de vectores importados. Ahí, en 2006, se detectó el primer mosquito tigre en la Comunitat Valenciana.

En 2021, esta especie ya está presente en ocho de cada diez municipios valencianos. En menos de dos años ha entrado en 123 localidades nuevas, y ya cuenta con presencia en 458 de los 542 municipios de la Comunitat. Según los últimos datos publicados por la Conselleria de Sanidad a raíz de los controles periódicos que realiza el Laboratorio de Entomología y control de plagas de la Universitat de València, se ha detectado en el 84 % del territorio.

Por provincias, Alicante es la más afectada, donde el mosquito tigre se ha extendido prácticamente en todo el territorio. De 141 municipios, tiene presencia en 132, lo que supone casi el 94 por ciento de toda la provincia. Solo 9 localidades se libran de su presencia.

En la provincia de Valencia, por su parte, el insecto ha llegado al 90 %. Solo están libres de su picadura las zonas del interior, donde tiene más complicado su implantación por las bajas temperaturas, ya que es propio de un clima tropical. De 266 municipios, 240 lo tienen.

Por último, Castelló es el territorio menos afectado por esta plaga, aunque ya afecta a más de la mitad de todas las localidades. De 135 municipios, 86 tienen el mosquito tigre. Esto supone un 63 % de la provincia, muy lejos de la incidencia que presentan las de Valencia y Alicante.

En 2019, según datos del Laboratorio de Entomología de la UV, el insecto estaba presente en el 62 por ciento de territorio valenciano, según la última actualización de Sanidad esta especie invasora afecta ya al 84 por ciento.

Se extiende por las carreteras

Lucientes, desde Zaragoza, explica que el principal factor de transmisión, y el responsable de que este mosquito haya invadido casi todo son las carreteras. «Hemos visto cómo el mosquito se ha transmitido siempre a través de coches, cuando se sube con las personas. En Aragón, por ejemplo, muchísimos focos de detección están en las gasolineras», explica. El mosquito se mueve de copiloto con las personas.

Según señalan desde Conselleria de Sanidad en el «programa de vectores de relevancia en la Salud Pública en la Comunitat Valenciana», este mosquito tiene la capacidad para actuar como vector de enfermedades como el dengue y el chikunguña, aunque también puede servir como transmisor de otros virus como el zika, aunque hasta la fecha no se han dado más de 25 casos de estas enfermedades en la Comunitat Valenciana. Las hembras, si están infectadas con el virus, pueden transmitirlos a sus descendientes.

El mosquito tigre suele picar durante el día, en las zonas de la mañana o la tarde, al contrario que la mayoría de mosquitos que se activan por la noche, cuenta Lucientes. Aunque tiene un periodo de actividad cambiante según el clima, en la Comunitat está activo durante todo el año, pero el periodo de más movimiento suele producirse entre los meses de mayo y noviembre. Es habitual que haga varias picaduras seguidas, ya que la hembra necesita alimentarse varias veces y, aunque suelen picar en las zonas de exterior, también puede darse en el interior de las casas.

Es imposible elimiar su presencia

Aunque su aparición data de hace 15 años, Lucientes asegura que eliminar la presencia de este mosquito es «imposible» a estas alturas. «Trabajamos para dejar la población en mínimos y que ocasione la menor molestia posible, pero ya no se va a poder revertir esta situación», explica.

Es un mosquito, prosigue, adaptado al clima europeo, y prolifera con mayor facilidad en las zonas de costa y las grandes ciudades. Es allí donde se da el cóctel perfecto para esta especie invasora: una temperatura varios grados más alta de lo habitual, la presencia de agua donde poder poner huevos y, sobre todo, cantidades ingentes de comida (acumulación de gente).

Procede de Indochina y llegó a España en el año 2004, donde se encontró en una zona de chalés, al lado de un autopista de Barcelona. Al igual que en Valencia, «tenemos la teoría de que llegó gracias a alguno de los camiones, que lo trajo de fuera», dice Lucientes.

Aunque el mosquito no es hostil contra la especie autóctona, su peligrosidad radica en que es mucho más efectivo a la hora de poner los huevos que las especies autóctonas de nuestro territorio. Además, estas larvas aguantan más sin eclosionar. La clave: la hembra los deposita en zonas que sabe que se van a inundar en lugar de en agua estancada que se puede secar (como hace la especie local, provocando que algunas crías mueran), además sus crías necesitan de mucha menos agua para salir adelante.

El segundo mosquito detectado entró por la otra punta de la Comunitat Valenciana. Lucientes lo detectó en un chalé de Benicàssim, cerca de un conocido festival de música. Cuenta que entonces no se hizo nada. «Nadie pensó que se podría expandir tanto».

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