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"La primera campaña para no compartir jeringuillas nos llegó demasiado tarde"

El presidente de la coordinadora estatal de VIH, Ramón Espacio, sitúa la presencia del sida en la C. Valenciana en 1983 con el ‘boom’ de la heroína

Ramón Espacio, presidente de Cesida, en una imagen reciente. | LEVANTE-EMV

Estos días se cumplen 40 años del primer caso conocido de sida en España. Fue en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. Un joven de 35 años ingresó con dolor de cabeza y lesiones cutáneas de color púrpura. Un escáner encontró un pequeño tumor en el cerebro. Operado de urgencia, murió cuatro días después.

El primer diagnóstico fue el de muerte por cáncer, concretamente sarkoma de Kaposi, una oncología producida por el virus del Herpes y que pensaron, había metastatizado en la cabeza.

Solo tres meses antes, se habían diagnosticado los primeros casos de aquella extraña enfermedad en el mundo. El 5 de junio de 1981, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) alertaba por primera vez de cinco casos de una extraña neumonía en hombres homosexuales previamente sanos tratados en Los Ángeles.

Meses después de esta alerta, otros casos de sarcoma de Kaposi e infecciones oportunistas en hombres sanos que practicaban sexo con otros hombres aparecerían en California y Nueva York. La patología, de evolución rápida y mortal, empezaría pronto a detectarse también en otros países. El fallecido en Barcelona había vivido en Nueva York y era gai. Todo cuadraba.

No hay documentación al respecto, pero sí muchas pistas que identifican a los primeros casos de sida en la Comunitat Valenciana. «Fue sobre 1983 y todo apunta a que fue en la unidad de infecciosos del Hospital General», explica Ramón Espacio, presidente de Cesida, la Coordinadora Estatal de VIH y Sida y entidad más representativa del movimiento ciudadano contra el virus. Por entonces, el boom de la heroína azotaba ya València y las otras grandes ciudades españoles (Madrid, Barcelona y Bilbao, principalmente). «Había un estudio de prevalencia a mediados de los 80 que decía que entre el 40 y el 60 % de infectados era por el consumo de drogas parenterales. La heroína nos pilló de golpe, no como a otros países de Europa como Holanda o el Reino Unido, que fue más gradual y se fueron adaptando desde los 60. En España, no. La primera campaña para pedir el uso del condón (Póntelo, pónselo) fue en 1987 y el primer programa de sustitutivos de heroína (metadona) y el programa de reparto de jeringuillas se demoró hasta 1993. Demasiado tarde», recuerda Espejo.

Cifras demoledoras

Pero aún deja un dato frío, irrefutable: «En el 86 se estima que el 60 % de usuarios de jeringuillas tenían VIH. Son cifras demoledoras. Esa epidemia repentina de consumo de heroína provocó que España fuera uno de los países de Europa con las tasas más altas de sida», añade.

Los primeros fallecidos por el entonces virus HTLV III-LAV, primer nombre con el que se conoció al actual VIH, en València se registraron, según Ramón Espacio, en el General. ¿Por qué? Era el hospital provincial, el de la beneficencia, donde ingresaban la mayoría de desvalidos, como era el caso de los adictos a la heroína que llegaban con infecciones oportunistas, explican fuentes médicas de la época.

Espacio recupera los datos de fallecidos por sida aquellos años en España, datos que sirven para ver su evolución. «En el 81 y 82 mueren 3 o 4 personas, en el 83 son 11 o 12, aproximadamente. Fue poco a poco y en el 87 ya mueren 436 personas. El año en que tocamos techo es 1995, con más de 5.000 muertos, pero en el 96 empieza a bajar por la aparición de la nueva medicación, que es la convierte en crónica la enfermedad», recuerda.

La sensibilidad social hacia el sida en València se hace patente a finales de los 80, cuando empieza a duplicarse el número de asociaciones para ayudar a los enfermos. Son años de plomo, donde el estigma contra el enfermo de sida alcanza todo su esplendor.

«En el año 92, la directora de un periódico conservador de València escribe una editorial en la que reclamaba medidas drásticas de aislamiento para los enfermos de sida», apostilla Espacio. «Y la directora de Salut Pública de la Generalitat dijo que la campaña que pedía no compartir jeringuillas no tendría efecto porque era ir contra el rito de los heroinómanos», añade.

Aquel primer caso de VIH en España en Vall d’Ebron había puesto rápidamente en alerta al sistema sanitario español. En realidad, ya lo estaba, porque ese extraño síndrome que atacaba al sistema inmunitario ya hacía estragos en Estados Unidos.

Desde 1981 y hasta 2019, el sida ha matado en España a cerca de 60.000 personas, según cifras del Ministerio de Sanidad. Hoy siguen muriendo 500 personas al año. «Se trata de casos de personas que son diagnosticadas demasiado tarde, o que no se medican, o que son negacionistas del sida», manifiesta el presidente de cesida.

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