Casi todas coinciden en sus inicios, de la mano de sus padres o parejas, con quienes comparten el amor por la naturaleza y los animales. No obstante, la afición puede surgir en cualquier momento. Algunas de estas mujeres que nos cuentan cómo se iniciaron en la caza. 

Mi padre, mi mentor

Mari Martínez, vecina de Picassent, empezó a cazar de pequeña con su padre, y a día de hoy, con 49 y 77 años, siguen saliendo juntos al monte. “El vínculo que se crea en la caza, con familiares y compañeros, es imposible de romper”, señala la cazadora de Picassent. Esta opinión la comparte Carla Francés, una joven de Castelló de Rugat que practica la caza menor junto con su padre. Para ella, salir al campo es su vía de escape, un lugar de desconexión donde tomarse un descanso de la rutina: “Me gusta involucrarme en las tareas del coto y ayudo para mejorarlo día a día rellenando beberos y recogiendo residuos”, expone. Por último, la buñolera Dilva Romero, de 12 años, también lleva la caza en la sangre. Con tan solo 4 años empezó a acompañar a su padre, a competiciones y jornadas de caza, y desde entonces no ha dejado de hacer lo que más le gusta, disfrutar de la naturaleza junto a él: “Lo que más feliz me hace es salir al campo y compartir esos momentos únicos con él y con Frida, mi perra”, reconoce.

Nunca es tarde para empezar

Actualmente, en la Comunidad Valenciana hay más de 300 mujeres cazadoras que viven su pasión como una más, y el número va en ascenso. Una de las últimas incorporaciones es Vicenta Morante, una mujer de 47 años, vecina de la Pobla de Vallbona. Ella se examinó la semana pasada de la licencia de caza y ya tiene todo preparado para empezar la veda el próximo martes. Con 44 años Vicenta se dio cuenta de que salir al monte le hacía feliz, y disfrutar de las jornadas de caza era lo que faltaba en su vida: “Nunca es tarde para descubrir tu afición”, admite.

Merche Luna y Lola Silla, socias del Club deportivo de caza y tiro de Torrent, han vivido una iniciación similar. Merche empezó a aficionarse a la caza de la mano de su marido y su hijo. “Todo empezó por el deseo de compartir más tiempo con ellos, y al final me aficioné. Ahora, con 48 años, uno de mis sueños sería participar en campeonatos de caza menor junto con mis perros”, confiesa. Algo parecido le ocurrió a Lola, que pese a venir de una familia cazadora, con 45 años es la primera temporada que ha empezado a salir junto a ellos. “Estoy encantada de haberme animado y compartir la afición con mi padre, mis hermanos y sobrinos. Espero que más mujeres se unan y fomentemos este deporte tan sano”, declara.

La Federación de Caza impulsa la mujer cazadora

La Federación de Caza de la Comunidad Valenciana, con el fin de seguir impulsando la actividad cinegética entre las mujeres, que suponen el 1% del total del colectivo, celebró el pasado domingo 3 de octubre el III Encuentro de Mujeres Cazadoras en la localidad castellonense de Altura. A la cita asistieron 60 mujeres de todos los puntos de la Comunitat. “Estas jornadas son imprescindibles para dar visibilidad al colectivo y animar a todas las mujeres, amantes de la naturaleza, a que se unan a esta gran familia. El año que viene volveremos con ‘Más mujeres cazadoras’, y esperamos ser muchas más”, declara Judith Fabregat, cazadora y vocal de la mujer de la Federación de Caza de la Comunidad Valenciana.