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Los hospitales de campaña se reactivan para la tercera dosis contra la covid-19

A finales de año serán desmontados y almacenados

Pacientes de alto riesgo esperando para vacunarse en las carpas junto al H. General de Castelló. | G. UTIEL

La actividad ha vuelto a los hospitales de campaña a dos meses y medio de su anunciado desmantelamiento. La Conselleria de Sanidad los está utilizando para centralizar allí parte de la campaña de vacunación con la tercera dosis de la covid-19. Así, desde la administración han llamado a pasar por las carpas del hospital de campaña a valencianos con algún problema de inmunosupresión y que forman parte del primer contingente de población vulnerable sobre la que se acordó poner la dosis de refuerzo de la vacuna: 10.000 personas trasplantadas o que estén recibiendo tratamiento con monoclonales antiCD-20, de alta capacidad inmunosupresora.

Así, y según ha comprobado este diario, pacientes que están recibiendo este tratamiento han sido citados para ponerse la tercera dosis en el hospital de campaña de La Fe, situado en los aledaños del centro de Malilla.

La Conselleria de Sanidad anunció en su día que este colectivo de personas más vulnerables iba a ser vacunado en los hospitales por parte de personal de Medicina Preventiva. Ahora, y según justificaron ayer fuentes de la administración, se ha decidido sacar esta actividad del interior de los hospitales y llevarla hasta las carpas «al tratarse de una población especialmente vulnerable, al igual que se hizo con las dos dosis anteriores, es citada en ese espacio para optimizar su protección».

En Castelló se están utilizando también para este cometido los módulos que aún están en pie del antiguo hospital de campaña, levantado junto al hospital General y que ha sido parcialmente desmantelado.

No para la población general

Desde Sanidad especificaron que los hospitales de campaña se están usando para estas terceras dosis en grupos de riesgo (unos 37.000 valencianos en total más otros 20.000 de internos en residencias) pero no para vacunación de la «población general» que no está todavía vacunada. Esto deja en el aire si serán utilizados como espacios de «desahogo» una vez comience la campaña de vacunación de la gripe y la inoculación de esta tercera dosis de refuerzo para los mayores de 70 años (cerca de 700.000 personas más), que todavía no tiene fecha y que, en principio se va a centralizar en los centros de salud.

La consellera de Sanidad, Ana Barceló, dejó este miércoles, sin embargo, la puerta abierta asegurando que «nunca se descarta nada» si fuera necesario.

Los hospitales de campaña fueron levantados en abril del año pasado con el objetivo de tener camas extras en previsión de que la pandemia volviera a exceder la capacidad de los centros convencionales tal como sucedió en la primera ola. En lo peor de la gran ola de enero fueron utilizados y también han servido para vacunar allí a docentes y otro tipo de profesionales y para hacer pruebas PCR de forma masiva en varias ocasiones.

Sin embargo, desde que la pandemia ha remitido y, sobre todo, tras la apertura de los vacunódromos, quedaron cerrados a la espera de un nuevo uso. El president de la Generalitat, Ximo Puig, anunció en el cierre de los vacunódromos que, si no son necesarios, se desmantelarán y almacenarán a finales de año.

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