El chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus) elige para nidificar playas y zonas costeras arenosas. Puntos donde entra en conflicto con los usos turísticos. De ahí que sea considerada como especie vulnerable y en los últimos años haya requerido planes para su preservación. Colectivos ambientalistas como SEO/Birdlife y Acció Ecologista-Agró llevan años desarrollando distintas iniciativas en el litoral valenciano con el objetivo de aumentar las parejas reproductoras de este minúsculo y frágil pájaro. Entre ellas, la del voluntariado ambiental. La labor de los vigilantes del corriolet camanegre ha sido este verano más decisiva que nunca. La primera edición del Premio Ambiental Levante-EMV 2021 es un reconocimiento a esa labor.

Con unas 259 parejas reproductoras censadas en 2020 en toda la Comunitat Valenciana, la población nidificante ha aumentado en 2021 gracias en gran medida a la entrega de los voluntarios. No solo por el trabajo diario, sino por las sugerencias aportadas que permitirán en futuras ediciones una mejor protección de determinados enclaves naturales. De hecho, el Ayuntamiento de València se plantea la ampliación de algunas zonas acotadas para flora y fauna.

Corría el año 2013 cuando el Servicio de Vida Silvestre de la Generalitat Valenciana decidió incorporar el chorlitejo patinegro al Catálogo Valenciano de Especies de Fauna Amenazada, tras constatar un fuerte declive poblacional. De las más de 400 parejas existentes hace apenas siete años, la cifra ha caído a casi la mitad. Los temporales, cada vez más extremos, echaron por la borda en muchos casos las medidas de protección puestas en marcha. Sin embargo, la baja afluencia de bañistas en el período de restricciones por la pandemia permitió comprobar la presencia de la especie en tramos de playas poco o nada utilizados antes. Caso de Puçol, Xàbia, Elx, Santa Pola o Torrevieja.

En las playas de València pudo certificarse la eficacia de la instalación de talanqueras con las que acotar zonas especialmente sensibles. Ahí es donde la intervención de los voluntarios es esencial para concienciar a la ciudadanía y evitar que se dañen las dunas.

El Ayuntamiento de València, incluso, optó por retirar la limpieza mecánica de algunos tramos de los arenales y apostar por la manual. La participación de los agentes ambientales ha sido también decisiva con la supervisión técnica del Servicio de Vida Silvestre. Consistorios como el de Cullera, Sueca, Castelló y València se han sumado al proyecto de SEO/Birdlife de renaturalizar algunos puntos urbanos de la costa con la plantación de flora dunar, el mantenimiento de restos orgánicos aportados por el mar y la retirada de residuos sólidos.

Más visitantes por la pandemia

En l’Estany de Pujol, con una fuerte presión de visitantes durante el cierre perimetral de València por las restricciones de la pandemia, el Servicio de Devesa Albufera solicitó el avance a febrero del voluntariado ambiental previsto para junio. Perros sueltos, ciclistas, fotógrafos que saltan los vallados o gatos asilvestrados que crían en las proximidades del enclave son algunos de los principales peligros que acechan chorlitejo.

«El trabajo y el esfuerzo de los voluntarios y voluntarias han sido fundamentales para la recuperación y conservación del chorlitejo patinegro. Su vigilancia ha favorecido la nidificación», según Mario Giménez, delegado de SEO/Birdlife en la Comunitat Valenciana.