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El congreso de unidad del PSOE se convierte en un cierre de filas con Sánchez

Los expresidentes Zapatero y González respaldan la cohesión interna para ganar el próximo ciclo electoral

Almunia, Zapatero, Sánchez, González y Císcar en el congreso

Las apelaciones a la cohesión, la unidad y al refuerzo de las políticas socialdemócratas son constantes en el 40 congreso del PSOE que se celebra entre el viernes y el domingo en Feria València. Mientras la derecha ha visto en el desplome de Ciudadanos y en la exhibición de fuerza de la plaza de toros de València señales que podrían apuntar a un cambio de ciclo político, los socialistas buscan relanzarse también desde València con un congreso de cierre de filas en torno a la figura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que proyecta ya un liderazgo fortalecido dentro del PSOE.

El congreso busca un rejuvenecimiento generacional pero sin perder la conexión con sus esencias, como se ha visto esta mañana. Los expresidentes de Gobierno Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero han intervenido para reforzar esa imagen de unidad que se ha visto también con los abrazos antes de empezar de ambos con Sánchez, gestos muy aplaudidos por la militancia en un congreso diseñado para impulsar al presidente del Gobierno en la nueva etapa que se abre tras la superación de la pandemia de la covid.

Ambos expresidentes han lanzado mensajes de cohesión. "De este congreso de unidad vamos a salir a ganar el próximo ciclo electoral", ha dicho Zapatero. "Con libertad se construye un gran partido que lidera la sociedad, es lo que nos va a dar fortaleza en un momento socialdemócrata en Europa, necesitamos un nuevo pacto social para el siglo XXI", ha defendido González.

El congreso cierra, por tanto, las heridas de 2017 cuando el partido quedó roto por el apoyo del aparato socialista a la figura de la expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, a quien las bases arrinconaron para dar el triunfo interno a Pedro Sánchez. Felipe Gónzález se enfrentó a Sánchez también después por sus pactos para formar Gobierno, algo que no ocurrió con Zapatero, más cercano al actual líder socialista.

Así, Sánchez busca activar al partido durante el fin de semana, con la figura de Ximo Puig en un papel central del congreso, para tenerlo preparado y en tensión ante el próximo ciclo electoral, que podría empezar en Andalucía o Castilla y León la próxima primavera y que seguiría con las autonómicas y municipales de 2023 y las generales a finales de ese año. Los socialistas dan por encarrilada la legislatura una vez han estabilizado la cuestión territorial, con la crisis catalana en stand by y sin que los indultos a los presos del 'procés' hayan pasado una gran factura a tenor de las encuestas. Pero sobre todo con un Gobierno que se ve ya en una nueva etapa, con los presupuestos más o menos encarrillados y los fondos europeos a la vuelta de la esquina.

Zapatero ha asegurado que la hoja de servicios del PSOE a España es la más grande de la historia contemporánea. "Todo lo que el hombre ha logrado en la historia lo ha soñado antes", ha señalado citando a María Zambrano. "Siempre los congresos socialistas son la senda de avances en España", ha dicho. Hace 90 años el Congreso de la república española aprobaba el sufragio femenino, recordó para añadir que su deseo es que el congreso socialista sirva para avanzar en la abolición de la prostitución en España.

"Siempre que la mujer gana terreno surgen discursos antifeministas que legitiman las desigualdades", ha dicho Zapatero que ha apelado al cierre de filas del partido con el Gobierno que ha tenido que hacer frente a un desafío descomunal como la crisis de la covid. Y ha defendido Zapatero que solo con políticas socialistas se mejora la vida de la gente.

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