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Luces y sombras del incendio de Azuébar

Los matorrales vuelven a brotar dos meses después del fuego que quemó 420 hectáreas

Luces y sombras del incendio de Azuébar

Dos meses después de iniciarse el fuego que hizo abandonar sus casas a 300 personas en Azuébar, el virulento incendio que pasó en un instante de controlado a virulento no está claro que se produjera por un reventón térmico, un fenómeno meteorológico que no acaba de acoplarse a las tesis de los expertos.

Los bomberos recuerdan cómo les obligó a un cambio rápido de estrategia para proteger su propia seguridad y la de todo un pueblo. No fue tanta la magnitud como lo difícil de afrontar por el sorpresivo cambio de temperatura capricho de la naturaleza. En la zona cero del parque natural ya se observan brotes de matorral mientras los agricultores de Azuébar sí que echan en falta esas ayudas económicas, que reclama su alcaldesa al Estado, por los cultivos de toda una vida echados al traste por las llamas.

El incendio de Azuébar -declarado el 14 de agosto- afectó a 420 hectáreas, 220 de ellas del parque natural de la Serra d’Espadà, cuyo director, José Vicente Escobar, explica cómo será la forma de proceder. «Nuestro criterio es no actuar de momento porque tenemos un banco de semillas en el suelo muy bueno. Todo el arbolado que había era maduro y, por tanto, con mucha semilla». Y destaca cómo «en todo el parque natural tenemos especies rebrotadoras y estas, a partir de la raíz, vuelven a brotar. Si actuamos ya, alteramos el suelo, que ahora está muy mineralizado, y con unas lluvias se puede perder. La idea es esperar. Ver cómo regenera».

Lo esperable es tener suficiente vegetación en los próximos meses. «Ya están rebrotando matorral y especies herbáceas como las gramíneas (avena silvestre), coscoja, aladierno … Es lo esperado. Están germinando semillas de pino y de carrascas, que ya tienen los primeros brotes. El año ha sido bueno, ha llovido y la humedad del suelo favorecerá la regeneración». Pero para tener una masa arbolada como la que había «hay que esperar algo más de diez años», agrega Escobar. Primero habrá que esperar unos cinco años y, si no rebrota, «se plantarían las plantas necesarias según el tipo de suelo, en los ácidos alcornoque; si hay humedad, roble; y en las secas y calizas, carrasca.

La siguiente actuación consistirá en reponer muros de mampostería en seco que han podido caer por el incendio y así asegurar el suelo, «para evitar que se creen barrancos y escorrentías», avanza. «El incendio de Azuébar, cuyo origen fue presumiblemente un rayo, se descontroló en un instante y todavía los expertos lo están estudiando y no tienen claro que fuera un reventón térmico. Un barranco atravesaba el pueblo y por esa zona el fuego hubiera discurrido a gran velocidad, como el agua. Decidimos evacuar para evitar situaciones de pánico».

Circunstancias anómalas

Con estas reflexiones repasa Fernando Kindelán, jefe de la sección forestal del Consorcio Provincial de Bomberos de Castelló, lo vivido. «Hemos tenidos incendios de 20.000 hectáreas y en esta apenas fueron 400 y pico. Pero sí hubo circunstancias meteorológicas anómalas», recuerda.

En plena extinción, parecía controlado, pero ya de noche subió la temperatura 10 grados de golpe y «generó un guion distinto». «Justo la semana pasada tuvimos una reunión con la Unidad Técnica, Meteorológica y de Previsión de Análisis del Fuego (de la Conselleria de Medio Ambiente). No terminan de ver claro que fuera un reventón térmico. Nos comunicaron que todavía están evaluando las características de este caso porque no se adaptan bien. Estamos esperando el informe definitivo de esta unidad y Aemet», indicó Kindelán.

Esa noche las unidades afrontaron el fuego bajo 40 y 41 grados, «algo demencial». «Se generó en un minuto una situación peligrosa. Lo primero fue asegurar al combatiente, reordenar recursos y reforzar con más medios». Y se optó por evacuar -ya en otras ocasiones se produjo en Eslida o Soneja-, en lugar de confinar a los vecinos en sus casas. «Se preparó el terreno para el amanecer. Con el frente de fuego más débil, se hizo un ataque frontal duro con medios aéreos y se pudo extinguir a lo largo del día siguiente», cita.

«Cuando hay un fuego hay solo una norma que cumplir. Si no tienes garantías de salir con seguridad quédate en tu casa. Cierra las ventanas, persianas y avisa al 112. Es peor entrar en pánico y salir por una carretera por la que no sabes si está transcurriendo el fuego o se va a volver. La mayoría de fallecidos suele ser gente escapando en coche. Si se te cruza de repente en la carretera puedes tener un accidente, no puedes pasar…», repasa Kindelán.

La alcaldesa de Azuébar, Jéssica Miravete, lamentó que la mayoría de los agricultores de la población afectados por el incendio no cobrarán las ayudas al no contar con el seguro. «El anuncio del ministerio a bombo y platillo de declaración de zona catastrófica al final se ha quedado en nada», aseguró.

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