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Los agricultores piden al Consell que pague la retirada de la paja del arroz

AVA-Asaja rechaza el estudio que defiende el ‘fangueo’ frente a la práctica tradicional de la quema

Siega de un arrozal en el término municipal de Sollana. | F. CALABUIG

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) mostró su disconformidad con un estudio realizado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) en el que se indicaba que retirar y picar la paja del arroz no merma el cultivo. A través de una carta, recordaron que otro estudio realizado en 2011 por la Universitat Politècnica de València avaló que cuando se efectúa la técnica del fangueo, las emisiones totales de dióxido de carbono son un 18 % superiores respecto al cultivo en el que se quema la paja.

En su escrito, además, recuerdan que las fuertes lluvias de noviembre de 2020 generaron aguas negras con mortandad de peces en aquellas zonas en las que no se pudo quemar la paja del arroz.

Los planteamientos de Ava-Asaja llegan en unos meses clave para el futuro del cultivo del arroz en l’Albufera, ya que la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica trabaja en un borrador para prohibir de forma definitiva la quema de la paja del arroz, una práctica tradicional que en los últimos años ha generado varias denuncias de asociaciones de vecinos por motivos de salubridad y también de colectivos ecologistas. Sin obviar el incumplimiento de los requerimientos ambientales de la UE.

Las ayudas agroambientales que reciben los propietarios siguen condicionadas a sistemas de gestión alternativos al fuego. En los últimos años se han presentado denuncias ante la Fiscalía y las autoridades europeas por incumplir la Política Agraria Común (PAC).

Hace unas semanas, desde la Unió de Llauradors defendían que de existir «una alternativa técnica viable», los arroceros ya habrían dejado de quemar la paja. En esta ocasión, la Unió ha quedado al margen, pero el conflicto, de difícil solución, ha tenido una nueva vuelta de tuerca con la contestación particular de AVA-Asaja al informe del IVIA, el cual consideran «sesgado».

Mayores rendimientos

Apuntan, por ejemplo, que dicho estudio fue realizado en una zona del término municipal de Llaurí que está «fuera de los límites del parque natural de l’Albufera y presenta una altitud más elevada». Por tanto, dicen, sus condiciones son diferentes y «no está inundada durante el invierno», como ocurre en otros arrozales de l’Albufera. «Los resultados no pueden ser en absoluto extrapolables al conjunto del sector arrocero valenciano», aseveran.

Sin embargo, sí se fijan en un dato del estudio de IVIA que dan por veraz. «El estudio reconoce que la quema de la paja del arroz es el método que mayores rendimientos medios en grano consigue en el cultivo», recalcan.

En concreto, la diferencia de rendimiento es del 8,69 % de toneladas por hectárea en la quema, del 8,45 % en la incorporación y del 8,43 % en la recogida. El IVIA afirma que los resultados entre los tres métodos se fueron «igualando» durante las ocho campañas que duró el estudio. Pero AVA-Asaja puntualiza que ese 3 % de diferencia que aún se observa es «significativo teniendo en cuenta el precario equilibrio que sufre la rentabilidad de los arroceros».

Desde AVA se insta a que si la conselleria «pretende generalizar la prohibición» de la quema de la paja en base al estudio del IVIA, lo paguen las autoridades. «Que sea la propia Administración la que se haga cargo de los gastos que comporta la incorporación o la retirada de la paja, así como de las pérdidas ocasionadas al cultivo», exigieron. Los agricultores insisten en que no disponen de la maquinaria necesaria para retirar la paja, ya que las segadoras existentes deberían adaptarse y probarse con la paja mojada de los arrozales, con el riesgo de que queden estancadas.

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