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Un programa analiza el estado de las praderas marinas

El Instituto de Oceanografía vigila las aguas para controlar la conservación de las especies

Uno de los investigadores durante una inmersión a una pradera marina valenciana. | JUAN MANUEL RUIZ/IEO

Investigadores del Grupo de Ecología de Angiospermas Marinas del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) están realizando una campaña de muestreo de las praderas marinas de la Comunitat Valenciana.

Este programa, denominado Chegrass, servirá como punto de partida para diseñar una estrategia de conservación de este hábitat. Un proyecto que está desarrollando el IEO por encargo del Ministerio de Transición Ecológica y que tiene un objetivo: valorar cuál es el estado ambiental de las praderas marinas de posidonia oceánica, cymodocea nodosa, Zostera noltii, Zostera marina y Halophila decipiens, que son las cinco especies de angiospermas marinas (plantas) que conforman las praderas de las aguas costeras españolas.

En este sentido, los científicos han seleccionado las praderas de Posidonia oceánica de Cap Roig, Tabarca, Cabo de Huertas, Moraira y Benitatxell, y las praderas de cymodocea nodosa del archipiélago de Columbretes, como referencia del buen estado de estos hábitats.

Valores de referencia

Durante estas primeras campañas se pretenden establecer los valores de referencia de los indicadores de ese buen estado ambiental, así como determinar las relaciones entre las presiones provocadas por las personas y cómo responden los indicadores. «Chegrass» comenzó en septiembre en Alicante y se está realizando en tres etapas: en la primera se ha recorrido la zona de la bahía de Alicante, desde la playa de San Juan hasta la Reserva Marina de Tabarca; la segunda etapa ha comprendido la zona costera entre Moraira y Dénia; y la tercera y última etapa (que terminará el 28 de octubre) se centrará en las praderas entre Nules y Orpesa y la Reserva Marina de Columbretes. Los científicos han realizado varias inmersiones diarias en cada zona y han filmado las praderas para estudiar su estado de conservación.

Además, los investigadores han constatado degradación del hábitat asociados a la actividad portuaria de los núcleos urbanos de Alicante y Dénia. Algunas de estas alteraciones llegan a afectar incluso a áreas protegidas incluidas en la Red Natura 2000.

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