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Francesco Tonucci: "Es absurdo querer que todos los niños aprendan de todo en la escuela"

El conocido pedagogo Frato critica el olvido de la sociedad hacia la infancia y apuesta por menos reformas educativas pero mejor formación docente

Francesco Tonucci, ayer, en el jardín del Hotel Císcar de Picanya, en un acto de la diputación. | EDUARDO RIPOLL

Francesco Tonucci, más conocido como Frato, es todo un referente internacional de la lucha por los derechos de la infancia. Venerado por docentes y trabajadores del ámbito educativo, no cesa en su empeño de poner deberes a los alcaldes y alcaldesas allí por donde pasa. ¿El objetivo? Construir ciudades menos hostiles que las actuales con la infancia y más amables y respetuosas para los más pequeños.

En esta labor lleva ya treinta años, con una red de municipios unidos por el proyecto «La ciudad de las niñas y los niños», que esta semana le ha traído de nuevo a la Comunitat Valenciana, en concreto a l’Horta Sud, de la mano de la Diputació de València. El afamado y reconocido pedagogo y dibujante italiano participó ayer en Picanya en un encuentro de trabajo con alcaldes, concejales de Educación, técnicos y educadores de diferentes municipios, y el viernes dio una conferencia ante 1.200 personas en Burjassot, la mayoría docentes y pedagogos.

Tonucci (Fano, Italia, 1940), siempre interesado en recuperar la mirada de la infancia y escuchar y atender a los más pequeños, denuncia cómo durante la pandemia, la sociedad «se ha olvidado totalmente de los derechos de las niñas y los niños», a pesar de que esto contradice la convención internacional y debería «dominar toda la legislación», critica a Levante-EMV. «El artículo 12 dice que los niños tienen derecho a ser escuchados y expresar su opinión sobre decisiones que les afectan, pero no se les ha consultado en ningún lugar del mundo sobre qué necesitan», critica, al tiempo que recuerda que tampoco se puede olvidar el derecho al juego.

"Cada vez que se toma en serio una propuesta de los niños, hay que abrir un conflicto con los adultos"

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Recuperar lo perdido

Pero para Tonucci la «crisis» no es solo la pandemia —lo que espera que sea un empuje en pro de la infancia—, ya lo era «la ciudad moderna, que se olvida de los ciudadanos más débiles: los niños, los viejos, los pobres, los discapacitados… y hasta de las mujeres, aunque ya se han levantado», dice. Por eso, defiende que «debemos escuchar a los niños para recuperar lo que hemos perdido»; y pide a las alcaldías de los municipios que «asuman este proyecto de cambio», teniendo en cuenta que «involucra todas las competencias en la ciudad», no solo un área.

Eso sí, Frato reconoce que esta transformación es «compleja». Y es que, como es consciente, «cada vez que se toma en serio una propuesta de los niños, hay que abrir un conflicto con los adultos y esto para los políticos es complicado, porque son los adultos quienes votan». «Reconstruir la cultura de la infancia no es fácil», asevera.

Según apunta el pedagogo, uno de los problemas es que «los adultos se han olvidado y parece que no fueron niños». «Como padres nos comportamos como no nos gustaba cuando éramos niños y los docentes, igual: sufrieron los deberes pero siguen dando deberes», cuestiona el experto.

En cuanto a los cambios en Educación, igual que reclaman desde otros sectores de la enseñanza, Tonucci también apuesta porque «los gobiernos dejen de hacer reformas y se comprometan a formar maestros». «Cuando tengamos a buenos maestros no serán necesarios programas ni reformas. La finalidad de la educación debe ser desarrollar la personalidad de los niños y sus aptitudes y capacidades al máximo. Es absurdo que la escuela sea un lugar en el que todos aprendan de todo y el objetivo sea llegar al suficiente; eso es mediocridad», expone.

Por eso cree que el objetivo de la educación —y de la vida— «debería ser que uno sea excelente y eso se puede ser solo en una cosa: si se desarrolla ese potencial, será feliz y debería importarnos la felicidad de los niños y nuestros hijos», resume.

Mirar las ciudades con otro punto de vista

La jornada de ayer en Picanya -olrganizada por la Diputació de València- reunió a cerca de 50 políticos y trabajadores de la enseñanza y la infancia junto a Frato. El alcalde, Josep Almenar, recordaba cómo Tonucci ya fue al municipio en 1999, cuando empezaron a incluir la mirada de la infancia en la política local.

Almenar se interesó por los temas que trataba el pedagogo al impactarle la idea de ciudad que los escolares plasmaron en unas redacciones. Por eso, considera que Frato es «una referencia de lo que tenemos que hacer».

Ayer también estaba presente Rafa García, alcalde de Burjassot, donde Tonucci estuvo el viernes. «Fue un evento importantísimo, con una figura de tanto renombre», aseguraba García, para quien es «fundamental hacer partícipes a los más pequeños de la vida pública y abrirse a esa visión de ciudades más cálidas y humanas».

Por su parte, el alcalde de Aldaia, Guillermo Luján, defiende que la mirada de los niños y niñas «es determinante para la felicidad de la ciudad, que no es solo edificios y asfalto, sino también espacios confortables, sostenibles y con valores».

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