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El juez de Emarsa: "Es ingenuo pensar que se esclareció todo"

El magistrado y la fiscal que investigaron la causa defienden que la instrucción fue «ejemplar» a pesar de la secuelas físicas que ambos tuvieron que enfrentar y agradecen los refuerzos recibidos

Los acusados por el caso Emarsa en el juicio que comenzó en mayo de 2017. | DANIEL TORTAJADA

El caso Emarsa cumple diez años. Un aniversario en el que sus principales actores judiciales reconocen su satisfacción por la intensa labor hecha, tan dura que les dejó secuelas. Aunque admiten que quizá el escándalo no fue del todo resuelto. En junio de 2018, los 24 acusados fueron condenados a más de 90 años de cárcel por saquear 23,5 millones de la empresa pública que gestionaba la depuradora de Pinedo y pocos meses después el Tribunal de Cuentas les exigió que devolviesen cerca de 21 millones de euros.

Con motivo del aniversario, el juez de Instrucción 15 de València, Vicente Ríos, admite: «Sería un soberbio, un auténtico tonto, si pensase que lo descubrimos todo y que el asunto se esclareció por completo. Hicimos lo que pudimos con los recursos a nuestro alcance y estamos satisfechos». Ríos, con 38 años de experiencia, jamás antes se había enfrentado a una causa de tal magnitud. Más que «frustración», el caso le costó «una enfermedad, por puro agotamiento» que le tuvo noqueado más de un año tras concluir la investigación: «Fueron tres años de tensión sostenida, trabajando 18 o 20 horas diarias, y por mucho oficio que uno tenga el cuerpo dijo: ya vale». La factura de esta causa judicial también fue cara para la fiscal del caso, que tras la instrucción afrontó el juicio y que desde entonces sufre dolencias físicas que atribuye a la intensísima exigencia física y mental de aquellos momentos.

Entre octubre de 2011 y noviembre de 2014 la pequeña sala polivalente del Juzgado de Instrucción 15 fue cambiando poco a poco la disposición de los muebles para albergar los cerca de 500 tomos (más de 200.000 folios) de un sumario apilado en decenas de «torres» y al que se puso punto y final con un auto de procesamiento de más de 1.000 folios. Ríos insiste en que contó con un equipo de colaboradores «bien engrasado», con quienes trabaja desde hace 30 años, pero su implicación en la causa fue tal que llegó incluso a memorizar los DNI o domicilios de los procesados. A fuerza de dictar una resolución tras otra, su juzgado, su mente y su vida se adaptaron a esta única tarea. La Fiscalía coincide en esa opinión: «La instrucción fue rápida y muy ordenada. Los refuerzos fueron esenciales para que la causa saliese adelante. La clave fue que pudimos ir por delante de las defensas. Además, no nos desviamos de la línea principal de investigación. Pese a que era fácil perderse en posibles ramificaciones que no pasaron de sospechas o intentos de enturbiar el caso, se centraron los esfuerzos en lo que se podía acreditar».

«Se comprobaron todas las cuentas, no sé si el dinero pudo ir a parar a otros sitios, pero creo que más no se pudo robar, fue escandaloso», añaden desde el Ministerio Público.

Tres años de declaraciones

«Desde la primera declaración, la de Esteban Cuesta -exgerente de Emarsa- ya nos dimos cuenta de que todo aquello nos iba a impedir continuar con la actividad normal del juzgado. En nuestra bendita inocencia dedicamos un mes a las declaraciones... Fueron tres años», recuerda el juez Vicente Ríos. El TSJCV y la Fiscalía Provincial anduvieron rápidos y coordinados, a juicio de los protagonistas, que destacan la implicación personal de Pilar de la Oliva (presidenta del TSJCV) y Teresa Gisbert (entonces fiscal jefe provincial y ahora fiscal superior).

Por primera vez en València hubo un juez de refuerzo y también gestores y técnicos de Hacienda en labores de apoyo. «Inicialmente no teníamos escáner ni impresora propia, tampoco funcionaba entonces Lexnet -el sistema informático de notificaciones- así que citábamos a todos los procuradores al mismo tiempo para entregar todo. Hubo más de 2.000 resoluciones», explica Celia Aliaga, gestora del Juzgado de Instrucción 15. «No me alegra que nadie acabe en prisión pero estoy muy satisfecho del trabajo de mi equipo», sentencia Vicente Ríos.

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