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La población de tortuga europea cae un 78% en los cauces valencianos

El declive del galápago lleva a la Generalitat a catalogarlo dentro de las especies en peligro de extinción junto al águila perdicera, tal como reclamaban los ecologistas ante su pronunciado declive

La población de tortuga europea cae un 78% en los cauces valencianos | minerva mínguez. valència

La probabilidad de desaparición del galápago europeo (Emys orbicularis) se dispara en los cauces y ríos valencianos, al observarse una reducción superior al 70 % en los últimos diez años. De 2003 a 2019 se ha perdido un 78 % de población, con una disminución anual del 6,9 %. Esta circunstancia que se repite con el águila perdicera (Aquila riparia), cuyo descenso se cifra en un 35 % durante los próximos 20 años y se incrementará hasta el 48,4 % para 2066. Esos son los cálculos que maneja el servicio de Vida Silvestre de la Generalitat y han llevado a estimar las alegaciones de Ecologistes en Acció para cambiar la catalogación de la especie de «vulnerable» a «en peligro de extinción».

La población de tortuga europea cae un 78% en los cauces valencianos |

La Dirección General de Medio Natural y de Evaluación Ambiental ha tenido en cuenta las peticiones del colectivo conservacionista también para el sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi jeanneae) por las evidencias de declive que se documentan en territorio valenciano. Igual sucede con aves como el sisón común (Tetrax tetrax), la ganga ortega (Pterocles orientalis) por la amenaza de transformación de los hábitats cerealistas en los que conviven.

Respecto al alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes) los informes aportados durante el proceso de alegaciones justifica el aumento de protección por parte de la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica.

Aunque Ecologistes en Acció solicita la máxima catalogación «por una cuestión de valentía» para la paloma zurita (Columba oenas), la avefría (Vanellus vanellus) y la tórtola europea (Stretopelia turtur), desde el departamento de Mireia Mollà se razona que las tres tienen la consideración de cinegéticas. Su modificación debería iniciarse en un procedimiento diferente al establecido, según justifica la administración.

Mismo grado de protección

Los técnicos de la conselleria explican que el grado de salvaguarda es idéntico tanto si la especie es tipificada como vulnerable o en peligro de extinción. «Ambas categorías solo se diferencian en el tipo de plan a aprobar para su mejora (de recuperación o de conservación) y en el fundamento para que se apliquen con mayor o menor severidad las sanciones en el caso de delitos ecológicos», se apunta en el documento.

En el apartado de fauna, se incorporan el bonetero de hoja ancha (Euonymus latifolius) con una única ubicación en Sierra del Toro (Castelló). En el censo de 2020 apenas contaba con 46 ejemplares, mientras que seis años atrás se habían llegado a contabilizar hasta 67 individuos.

En el resto de España solo se conoce en la Sierra de Cazorla (Jaén), en las de Gúdar y Javalambre (Teruel) y en la Serranía de Cuenca. El aislamiento y reducido tamaño poblacional, unido a las afecciones por herbívoros y por una plaga de mariposas, justificaban la aceptación de la propuesta ecologista. En la familia de las orquídeas, se admite la Serapias lingua.

En cambio tendrá que esperar el junco de agua (Triglochin barrelieri). Aunque se daba por extinguida en la década de los años setenta, volvió a redescubrirse en 2020 en la Devesa, más de un cuarto de siglo después de su última observación. Los datos censales, según la conselleria, son insuficientes. Pese a ello, se ha iniciado la producción de planta en el Centro para la Investigación y Experimentación Forestal (CIEF).

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