El volumen de precipitaciones y por tanto la menor o mayor sequía podrían conducir al Gobierno a revisar las previsiones de explotación de los embalses. Así lo apuntaba ayer la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), que avanzaba que por ejemplo el sistema Marina Alta se halla «en estado de alerta». El resto se encuentran en situación de «normalidad, tanto en lo que respecta a los indicadores de sequía como a los de escasez, por lo que espera poder atender todas las demandas de agua, en especial las de la próxima campaña de riego «sin especiales problemas».

El anuncio lo hacía durante las reuniones de las Comisiones de Desembalse de Otoño, correspondientes al inicio del año hidrológico 2021-2022, -que se inició el pasado 1 de octubre-, en las que están presentes los usuarios de los embalses de la demarcación. En ese punto, advertía de que en los próximos meses habrá que prestar especial atención a la meteorología y a la evolución de los correspondientes indicadores de seguimiento de la sequía y la escasez, que, de no situarse en unos valores normales, podrían llevar a cambios en la explotación.

Medidas oportunas

En función de la evolución de los indicadores se podrían programar, en su caso, las medidas oportunas de ajuste, que serían planteadas a los usuarios en las próximas sesiones de las Comisiones de Desembalse.

En cuanto al año hidrológico finalizado, el organismo de cuenca señalaba que «gracias una hidrología favorable y a la implicación, buen uso y disciplina por parte de los usuarios, se ha conseguido atender a todas las demandas programadas y se han logrado los objetivos fijados a principios de dicho año hidrológico». Durante los episodios de precipitaciones, apuntaba, los embalses han cumplido «eficazmente» con su función laminadora y que se han respetado los resguardos estacionales en todas las presas de la CHJ.