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Las Corts prevé recibir el documento el viernes y tendrá que forzar el calendario

La cámara se ve obligada a reajustar todas las fechas previstas

El conseller de Hacienda, Vicent Soler, hace el gesto, en 2020, de seis presupuestos aprobados. | F.B.

En la sede del parlamento valenciano ya se preparan para alterar el calendario legislativo por completo y recibir las cuentas del Consell fuera del plazo previsto, algo inédito en los seis años del tripartito de izquierdas.

El proyecto de ley de Presupuestos no llegó ayer al registro de las Corts y la consecuencia inmediata es que habrá que forzar el calendario para que las cuentas se aprueben antes del 31 de diciembre. De lo contrario el presupuesto de 2021 quedaría automáticamente prorrogado el 1 de enero, algo que todo el Botànic descarta.

El margen temporal para que el Consell apruebe las cuentas no es mucho, en torno a una semana, pero tampoco supone de momento un drama. De superar el fin de semana del 6 y 7 de noviembre, la situación sí sería ya muy comprometida porque a partir de entonces obligaría a prorrogar el presupuesto actual.

Por eso, la fecha que cobra fuerza en las Corts es que las cuentas lleguen el próximo viernes. La tramitación de la ley de Presupuestos y la de Medidas Fiscales concentra el trimestre parlamentario hasta Navidad y el equipo jurídico ya trabaja en ajustarse a esas fechas, lo que llevaría a aprobar el presupuesto los últimos días del año cuando lo habitual es que queden aprobados el 22 o el 23. Al final de la rueda de prensa de ayer, la vicepresidenta y portavoz, Mónica Oltra, anunció que el pleno del Consell del próximo viernes se celebrará en Alicante e hizo alusión a que era el escenario donde se cerró el pacto del Botànic II por lo que sería un buen día para que se aprobara el presupuesto. Pero más tarde su equipo matizó que había sido un comentario trivial a despojar de trascendencia y que en ningún caso estaban enrocados en que fuera esa fecha.

La falta de acuerdo hace inviable las comparecencias de consellers entre el 2 y el 4 de noviembre. Y hay que cambiar los plazos de enmiendas a la totalidad, parciales, reuniones de comisión de Hacienda, ponencias y fechas de debates en comisión y pleno que ya estaban aprobadas. Fuentes de distintos grupos del Botànic señalaban que los plazo tienen una importancia relativa, pero que la imagen de falta de acuerdo que se traslada no es la mejor de cara a la ciudadanía.

El precedente más cercano de desacuerdo más allá del 30 de octubre fue en 2017 cuando PSPV y Compromís llevaron el presupuesto a las Corts sin el apoyo de su socio, Unides Podem. Cuatro tránsfugas de Cs salvaron las cuentas. El año pasado se presentó una rectificación de 212 páginas unos días después.

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