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"El feminismo es el nervio del cambio social"

Reclama al Gobierno que asegure la educación y seguridad de las afganas

«El feminismo es el nervio del cambio social» | JM LÓPEZ

«El feminismo es el nervio del cambio social y de la existencia de la declaración de los derechos humanos». El Teatro Principal de València escuchaba con atención ayer la ponencia inaugural de Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía Moral y Política en la UNED, consejera de Estado y un referente del movimiento feminista, en el V Feminario organizado por la Diputación de València, bajo el título Retos feministas después de una pandemia.

«El feminismo es el nervio del cambio social» | RAQUEL ABULAILA

Un encuentro que finalizará hoy al mediodía y que trata de garantizar la respuesta a los grandes cambios pospandémicos que, como aseguró el presidente de la corporación provincial, Toni Gaspar, «deben tener sí o sí una mirada feminista».

El acto de apertura contó con la asistencia de la delegada del Gobierno, Gloria Calero; la presidenta del Consell Jurídic Consultiu, Margarita Soler, y la diputada de igualdad de la diputación, Eli García, entre otras personalidades.

Valcárcel, durante su intervención, rechazó separar todos los avances conseguidos en las últimas décadas de la perspectiva histórica del feminismo que se remonta a 300 años atrás y que incluye nombres de mujeres que ayer resonaron en boca de la experta.

«El feminismo como lo conocemos, con todos los cambios magníficos que están aconteciendo, tiene un sentido histórico». La filósofa se acordó de Eleanor Roosevelt, Clara Campoamor, la filósofa Celia Amorós y la exministra valenciana Carmen Alborch. Nombró las guerras mundiales y los «felices años veinte» que sacaron a las mujeres de sus casas cuando ocuparon lugares en la cadena productiva que hasta entonces no habían copado. Ese ejemplo y el silencio que vino durante la dictadura a modo de línea temporal llevó a la experta a 1968, el momento donde la sociedad entera, según apuntó, entró en la fase feminista que vivimos ahora.

«La fase de la paridad, en la que reconocemos las violencias que se ejercen contra nosotras y queremos acabar con ellas». Puso como muestra la prostitución y los vientre de alquiler, que constituyen una «vulneración de la dignidad y los derechos humanos». Ambas cuestiones están en la agenda feminista, lo que se quiere cambiar en el camino hacia una igualdad real, explicó. Una agenda que se sustenta por una teoría y un discurso. «El feminismo es discursivo, es pacífico, pues siempre hay algo que mejorar, es justo y busca el equilibrio, la equidad», definió la catedrática.

Sociedades en democracia

Para la experta, el movimiento, que se ha transversalizado, ha permitido que haya habido «un cambio inmenso en la sociedad, unas concepciones que divergen del pasado y que miran hacia el futuro», añadió. Con todo, cree que el feminismo va ligado a la democracia y que es difícil desarrollar «en sociedades que no son abiertas». «La democracia es la compañera del feminismo y por eso la defendemos», dijo.

En este sentido, se acordó de las mujeres de Afganistán que han perdido muchos de sus derechos fundamentales y pidió al Gobierno de España que exija «asegurar la educación a mujeres y niñas y ofrecer maneras de proteger a aquellas mujeres que están en peligro por ser deportistas, políticas o estar involucradas en la vida pública». «Eso un gobierno lo puede y lo debe hacer», sentenció.

Valcárcel fue crítica, al final de su intervención, con la teoría queer en la que se ha basado la controvertida Ley Trans y que contempla el sexo como una construcción social y no como un hecho biológico. «Cuando el feminismo ha dicho que ser varón o mujer no ha de comprometer los derechos de las personas, el sexo no ha de ser relevante, pero alguien ha leído en esta afirmación que el sexo no existe y eso no es verdad». «El sexo no se atribuye, viene dado», apuntó.

Por último, la filósofa reivindicó el legado que dejan «todas las mujeres que durante la pandemia nos han demostrado su papel fundamental en la sociedad desde el sector sanitario, el educativo, las residencias, los cuidados, la alimentación o la limpieza», al tiempo que afirmó que «son el punto de partida de un foro que debate sobre una nueva civilización que necesita la mirada feminista».

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