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El Botànic reconduce la crisis por los presupuestos con un acuerdo ‘in extremis’

La solución permite salvar los muebles a Compromís y PSPV, con un importante desgaste para el Gobierno

Puig, ayer con algunas de las autoridades en la Fira de Tots els Sants de Cocentaina horas antes de que se anunciara el acuerdo. | GVA

El Botànic logró ayer reconducir la crisis abierta a cuenta de la elaboración de los presupuestos de la Generalitat para 2022. Los séptimos de un gobierno de izquierdas y los que más se han resistido tras un largo y tenso tira y afloja entre Compromís y el PSPV que este año, junto a Unides Podem, constituyeron un comisión política para negociar las partidas. El formato, impulsado por la vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, para sustituir las negociaciones bilaterales de Hacienda y las conselleries ha terminado en pacto, pero tras un proceso de sangre, sudor y lágrimas que ahonda en la herida del tripartito.

Ayer , in extremis, los negociadores llegaron a una solución de aliño que, de alguna manera, salva los muebles al Consell. El acuerdo, como pretendía el PSPV, se alcanza antes del plazo legal que fija la ley de Hacienda y el Estatut d'Autonomia, pero a su pesar, con tan escaso margen de tiempo que el documento no será aprobado hoy, domingo, cuando vence el citado plazo. Será un retraso de unos días ya que el documento se aprobará en un pleno extraordinario el miércoles y apenas supondrá cambios en el calendario parlamentario.

En todo caso, es una salida airosa ya que la noche del jueves desde el Palau de la Generalitat se había lanzado un órdago a Compromís al amenazarlo con una prórroga de las cuentas si no facilitaban el pacto antes de este domingo. La solución sirve también a Compromís para hacer valer su máxima de que lo importante era el qué y no el cuándo. Que el documento no estuviera listo antes del domingo, incluso en el pleno del viernes en el que tradicionalmente se ha aprobado , era el icono de la victoria en la cuestionada guerra por controlar los tiempos.

Después de una jornada de viernes en que la propia Oltra daba por hecho que el pacto tardaría con el argumento de que aún no se conocía la realidad de las cifras, el acuerdo se fraguó a lo largo de ayer y tras contactos prolongados. Los negociadores se habían emplazado a una reunión el sábado, en un último intento casi a la desesperada de forzar la máquina y llegar a un acuerdo que permitiera respetar la ley de Hacienda y el marco estatutario. El encuentro fue intenso y paró al medio día con las posturas mucho más cerca.

Operación complicada

Cabe recordar que la disputa de fondo y que ha atascado la negociación era la negativa de las conselleries de Compromís a ajustar sus partidas de gasto y el consiguiente pulso para que Hacienda ampliara la previsión de ingresos, una operación complicada e incluso arriesgada ante un presupuesto que verá mermados los recursos procedentes del Estado y que ya tiene varias partidas de ingresos fallidas, entre ellas, la de la infrafinanciación. El desfase entre ingresos y gastos, que llegó a estar en mil millones se había reducido ya ayer a unos doscientos después de que ambas partes fueran cediendo: Hacienda, al ampliar los ingresos y Compromís, al ajustarse más el cinturón.

El PSPV lanzó un nuevo envite a Compromís para poder escenificar el acuerdo. Incluso se acariciaba el escenario de una velada a mil por hora en Hacienda para tener hoy el presupuesto. Casi una gesta. Compromis aceptó el acuerdo pero ya entrada la tarde y al cierre de esta edición, no había entregado los números a la conselleria que dirige Vicent Soler. Por la tarde, llovieron los comunicados para lucir un acuedo que sortea la crisis y evita una ruptura de alcance en el Consell, pero que ha generado gran indignación en las filas socialistas, que acusan a Oltra de haber ido, esta vez, demasiado lejos en la negociación.

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