Foro economía comarcal: Gandia abierta al mar.

El puerto de Gandia, además de un enclave físico, es un espacio de unanimidad. Una terminal marítima en la que confluyen muchos intereses, con sus particulares protagonistas, pero que, al mismo tiempo, aglutina una visión conjunta de apuesta por el futuro para mantener y potenciar todos los usos. El pesquero, el comercial, el tráfico de mercancías de corta y larga distancia, la conexión suspendida con Ibiza y Mallorca, la investigación y la ciencia. Y todo ello sin renunciar al aprovechamiento del entorno que ocupa en Gandia, y más concretamente la trama del Grau y la playa, como atractivo turístico y cultural.

Así se puede resumir el Foro de Economía Comarcal «Gandia abierta al mar» que, organizado por Levante-EMV y À Punt, se celebró este martes en el restaurante La Llotja y que contó con el patrocinio del Ayuntamiento, la Autoridad Portuaria de València (APV), el Campus de Gandia de la Universitat Politècnica de València, y la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV). Fue precisamente Isabel Romero, jefa de Auditoría de la APV, quien destacó esa confluencia de criterios a la hora de valorar la importancia económica y social de este enclave. «El puerto de Gandia es cómplice de su ciudad y también es ejemplo de que cuando un puerto y su ciudad van de la mano generan iniciativas y beneficios para todos». Romero recordó que el puerto comunica Gandia, y en definitiva la Comunitat Valenciana y España, con 45 países del mundo y que «el espíritu de crecimiento futuro está en la mercancía no containerizada».

La jefa de Auditoría de la APV también aportó un dato llamado a marcar un hito en los puertos de España, dado que, a través de la instalación de placas fotovoltaicas, se trabaja para que sea el primer puerto del país energéticamente autosuficiente. Romero destacó el hecho de que el alcalde de Gandia esté presente en los órganos de decisión de la APV y dio su apoyo a los procesos para «abrir el puerto a la ciudadanía, a la investigación y a la innovación» sin perder el objetivo de «crear sinergias entre turismo, actividad comercial y pesca» alrededor de esta instalación.

Ramon Soler, presidente del Cercle d’Economia de la Safor, se centró en el papel del puerto como impulsor económico y generador de actividad y empleo. «Este puerto», señaló, «está llamado a dinamizar no solo Gandia y la Safor, sino las comarcas vecinas», y añadió que para ello «los agentes económicos tienen que creer en la importancia de esta instalación».

Por eso Soler, coincidiendo con el alcalde de la ciudad, insistió en «completar» las infraestructuras viarias pendientes, entre las que citó la prolongación de la autovía CV-60 y sus enlaces con las carreteras de alta capacidad. «Eso nos permitirá conectar con el interior del Estado y facilitará que el puerto se sume al tráfico con el norte de África». Porque, en su opinión, el puerto gandiense «tiene un potencial brutal y debe asumir la condición de facilitador, de imán para que los agentes del puerto lo tengan fácil».

En esa misma línea se pronunció Rosana Navarro, directora de Operaciones de Navarro y Boronad, una empresa que, como ella misma señaló, ha cumplido 101 años «sin haber abandonado nunca la fidelidad a quienes la fundaron y al Grau», pero, sobre todo, que ha sabido superar todos los obstáculos surgidos durante más de un siglo de actividad portuaria.

Navarro citó dos ejemplos de ese dinamismo. En primer lugar, que hace sesenta años «ya nos convertimos en la puerta y enlace con África», y, en segundo, «la idea genial que tuvo mi abuelo» para situar en este punto el tráfico de papel de prensa, una actividad que permitió superar el desastre que supuso primero el declive y después la completa desaparición de la exportación de naranja cuando los grandes camiones tomaron el relevo a los buques en el transporte del fruto dorado al centro y norte de Europa.

Las cifras avalan sus argumentos. Por Gandia entra la mitad del papel que necesitan los diarios de España, y Rosana Navarro recordó que «pese a la impresionante competencia existente en ese mercado», la empresa que dirige logró ser muy competitiva en los precios, «razón por la que nunca falló el papel para las rotativas». Navarro y Boronad, además, ha estado siempre a la cabeza en prevención de accidentes laborales y en la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, incluyendo a la plantilla de estibadores.

De la vertiente investigadora relacionada con el puerto habló el profesor Miguel Rodilla, del departamento de Ingeniería Hidráulica y Medio Ambiente del Campus de Gandia de la UPV, quien recordó que la sede gandiense de la UPV es fruto del impulso que el ayuntamiento y los sectores sociales lideraron hace treinta años. El mar, además, siempre estuvo entre sus objetivos científicos, como lo demuestra que en 2005 se constituyera el Instituto para la Gestión Integrada de Zonas Costeras y, posteriormente, la Unidad Mixta con el Instituto Español de Oceanografía, desde donde se han impulsado proyectos de ámbito internacional, como el que monitoriza la contaminación sonora en el medio marino.

«Nuestra relación investigadora con el entorno marítimo se ha centrado en la pesca sostenible y artesanal», dijo Rodilla, quien advirtió de las amenazas que rodean la actividad pesquera, no solo las de carácter social, económico o administrativo, sino también las que acarrea «la degradación del medio ambiente», una situación que debe ser corregida.

El profesor Rodilla también considera «fundamental» la iniciativa que impulsa el ayuntamiento y la Conselleria de Educación para implantar ciclos sobre el mar y la pesca en la Formación Profesional, algo que puede contribuir al relevo generacional en una actividad que ha ido a menos en los últimos años.

En ese campo se centraron el presidente y el secretario de la Cofradía de Pescadores, Domingo Ciurana y Enrique Ferrer, respectivamente. Ciurana dijo que en el puerto de Gandia «caben todos», pero también fue contundente al exigir que, en el cúmulo de proyectos ligados a esta instalación, «hay que dejar trabajar a los pescadores». El presidente de la Cofradía indicó que, pese al apoyo que siempre han encontrado en el ayuntamiento, hace cuarenta años había 120 embarcaciones de artes menores frente a las 42 actuales. Y en arrastre la relación es aún peor, 23 barcas entonces y solo 5 ahora.

«Estamos mal porque la gente de Europa no sabe qué es la pesca verdadera», sentenció Ciurana en una clara crítica a las políticas de la Comisión Europea que, como corroboró el secretario, Enrique Ferrer, sigue ordenando reducciones en el número de días que se puede faenar, un aspecto que deriva «en el escaso atractivo económico» y complica aún más que los jóvenes se incorporen a la actividad marinera. «A este paso, camino de poder pescar solo cien días al año, esta actividad no va a ser sostenible», concluyó Ferrer, quien pidió más implicación de todos los estamentos en la defensa del sector.

Actuaciones necesarias

Abundando en ese tema inició su intervención el concejal Miguel Ángel Picornell. «En la pesca sobra regulación y falta autorregulación», dijo el presidente de la Junta de Distrito del Grau, quien también coincide con los pescadores en que las normas que se dictan en Bruselas no pueden ser iguales para los grandes barcos-factoría que trabajan en el Cantábrico y para las barcas del Mediterráneo, que casi siempre son una actividad familiar. Además, considera necesario diversificar la pesca y aprovecharla como un atractivo turístico más que puede repercutir en beneficios.

En otro momento de su intervención, y refiriéndose al tráfico de mercancías, Picornell defendió las actuaciones que, a su entender, «deben contribuir a convertir Gandia en el puerto de las Comarcas Centrales Valencianas», como son la prolongación de la CV-60 y sus conexiones, pero también situar a Gandia en el mapa del corredor mediterráneo. Para el concejal, entre otras mercancías este puerto puede liderar el tráfico de la industria agroalimentaria, muy implantada en la zona, de ahí que reivindicara la construcción del muelle Serpis-2 proyectado en el extremo sureste de la dársena.

La Llotja: un mirador al puerto y al mar

El Foro de Economía Gandia abierta al mar, organizado por Levante-EMV y À Punt, se desarrolló el martes de esta semana en el restaurante La Llotja, un espacio que mira al puerto y a la playa de Gandia. El edificio, que se construyó gracias a la colaboración de varias administraciones, incluida la Unión Europea, alberga en su planta baja las instalaciones donde se celebra la subasta del pescado, una actividad que, especialmente en verano, suma a su vertiente comercial y cultural un innegable atractivo turístico. s. s. gandia