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Comicios educativos a medio gas

Ni los universitarios en las elecciones al claustro de la UV ni las familias para elegir a los miembros de los consejos escolares fueron a votar en masa el pasado 19 de noviembre

Comicios educativos a medio gas

Los carteles, los e-mails y las circulares no son suficientes para movilizar al electorado «educativo». Al menos, al de los grupos más numerosos de sendas votaciones: las del claustro de la Universitat de València; y las de los consejos escolares de los centros educativos del resto de niveles. Se trata de los comicios del 19 de noviembre, y donde solo ejercieron su derecho uno de cada 10 universitarios (en el primer caso), cifra similar a la de familiares del alumnado (en el segundo caso). Un problema que no existe entre el profesorado, que sí se moviliza.

Tanto en la UV como en los centros educativos dependientes de la Conselleria de Educación se convocaron elecciones por separado el mismo día. En la Universitat el censo era de 55.200 personas, de las que 48.000 eran estudiantes, siendo el colectivo mayoritario; mientras que en los centros públicos y concertados de diferentes niveles, más de 1,7 millones personas estaban llamadas a las urnas, 1.166.956 familiares del alumnado.

En sendas citas electorales independientes —que no tienen nada que ver entre sí pero que, como en 2019, han vuelto a coincidir en el calendario—, ni los universitarios ni las familias acudieron masivamente a las urnas, y su participación se quedó en torno al 12 %, como lo ya registrado anteriormente, un porcentaje que ni la Universitat ni la Administración logran remontar, y que también pasa en otros territorios..

En la UV, la participación del estudiantado se situó en el 12,21% y, como publicó este periódico, en la representación estudiantil, el sindicato Saó se hizo con la victoria, con una participación similar a la de la de los últimos 15 años. En concreto, esta ha oscilado entre el 10 % de 2006; y el casi 16 % de 2010 y 2011 (coincidiendo con las movilizaciones por la LOU del PP).

Sí es cierto que se ve cierta variación entre facultades. Así, mientras Geografía e Historia, Filología, Filosofía, Fisioterapia, Química o Economía están en la media del 12 %; la participación de Ciencias Sociales o Magisterio, cae hasta el 8 %. Por su parte, donde más se votó fue en Matemáticas, Física, Medicina y Derecho (en estas dos últimas ganó Unió d’Estudiants Valencians, cercanos al PP), con un 20 % de participación.

El delegado de Estudiantes, Manuel González, explica que aún hay que «introducir el hábito de la participación», sobre todo en 1º y 2º de carrera, y también cree que los estudiantes de los últimos cursos no acuden a los campus, al estar haciendo prácticas, así como los de los másteres, lo que podrían ser algunas de las causas de esta desafección. Por esto, espera conseguir que, poco a poco, el alumnado «se implique más en el día a día de las asociaciones».

Otras fuentes de la UV apuntan que el reto es «continuar mejorando e implicando a los estudiantes en la paricipación» y recuerdan que ya se han adoptado medidas en esta línea, como facilitar la presentación de candidaturas.

Votaciones en la facultad de Derecho de la UV. M.Á.Montesinos

Repensar conjuntamente

En cuanto a las otras votaciones, a los consejos escolares de escoletes, colegios, IES y centros de adultos, la participación también ha sido del 12 %, un punto menos que en 2019 (13 %) y dos menos que en 2017 (14 %).

Fuentes de la conselleria aseguran que son conscientes del problema y afirman que desde 2015 emprenden iniciativas, «como la unificación de las votaciones cada dos años» o «campañas de difusión de información en los centros, distribuimos carteles y folletos informativos...». «Continuaremos trabajando para incrementar la participación de las familias en las votaciones y repensando, conjuntamente con las Ampa y el resto de la comunidad educativa, nuevas propuestas para favorecer el voto de madres y padres», afirman.

No obstante, la Federación de ampa Gonzalo Anaya —la mayoritaria—, llama a la reflexión ante un tema «complejo». «Abrir las escuelas y las aulas a las familias no depende de las AMPA y de las familias, depende de los proyectos, de las metodologías cooperativas y colaborativas, de la programación general y otros factores que requieren voluntad y consenso sobre qué modelo de escuela queremos», reconocen. Como también creen desde los centros, las ampa dicen que influyen «las políticas de conciliación laboral y familiar». Asimismo, aseguran que en los centros que cuentan con las familias es donde más han respondido, pues «entienden que participar tiene un sentido más allá de ser receptoras o espectadoras».

En los dos ámbitos no hay conclusiones tajantes. Conocer de primera mano a las y los candidatos, o el dinamismo de las diferentes propuestas en cada centro pueden marcar la diferencia entre una mayor o menor participación, así como si existen o no reivindicaciones de peso o problemas que solventar.

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