Uno de los principales objetivos que están acogiendo varios países de Europa en objetivo de minimizar la emisión de dióxido de carbono a la atmósfera es potenciar el transporte ferroviario, en distancias cortas, para evitar la contaminación que producen los vuelos de corto alcance. No obstante, aquí se abren distintas cuestiones. Por lo menos en la que nos atañe, de forma directa, en la Comunidad Valenciana. A pesar de ser un punto neurálgico, tanto en población como en actividad económica, dentro del territorio nacional, nuestra conexión ferroviaria es, cuanto menos, terrible. Si bien es de valorar que los gobiernos deseen potenciar el transporte en tren, también los grandes fabricantes de aviación están comenzando a desarrollar líneas de inversión en combustibles ecológicos. Lo que no es de recibo es que nuestra Comunidad disponga de una conexión ferroviaria tan ineficaz. Por poner un ejemplo: el trayecto en tren desde Valencia hasta Alicante ocupa el mismo tiempo que en vehículo particular. Si queremos viajar hasta Zaragoza, Murcia o algunas capitales andaluzas, tardaremos el doble si lo hacemos en tren. Por tanto, si nuestros gobernantes desean mejorar los ratios de contaminación deberían contemplar, de forma urgente, la mejora de las infraestructuras, proporcionando a la ciudadanía alternativas que, a la postre, deriven en una mejor gestión de los recursos y la relación con el medio ambiente.