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La fiscalía advierte de que la mayoría de delitos de odio queda sin denunciar

Gisbert detecta más maltrato psíquico que físico durante la cuarentena

Sobre los delitos de odio en la Comunitat Valenciana impera un manto de silencio. La gran mayoría de estos hechos delictivos quedan silenciados y no llegan a la Administración de Justicia. En torno al 90 o 95 % de los casos queda opacado. Es el dato más relevante que ofreció ayer en su comparecencia en las Corts la fiscal superior de la Comunitat Valenciana, Teresa Gisbert, que presentó la Memoria de la institución de 2020, año del estallido de la crisis de la covid y de las peores olas de la pandemia.

La explicación de tan pocas denuncias de delitos de odio estaría en la falta de concienciación social sobre ellos. Con el odio ocurre ahora como con la violencia machista hace unos años, según Gisbert. En el caso del maltrato contra la mujer también solía imperar el silencio y muchas ataduras sociales frenaban las denuncias. Pero una mayor concienciación sobre esta lacra ha permitido abrir las ventanas y hoy la fiscalía de la Comunitat Valenciana señala que se denuncian en torno al 30 % de los casos.

Pero con las denuncias de odio no ocurre así. Suelen afectar a las personas más vulnerables ante la sociedad y por eso las que llegan a los tribunales son insignificantes. Por eso, la fiscal jefe reclamó ayer a las administraciones más campañas para facilitar la concienciación para que no se queden sin denunciar.

Denuncia de quien conozca casos

Según Gisbert, durante 2020 se han incoado 27 diligencias de investigación penal por delitos de odio en la provincia de Valencia, siete en Alicante y ninguna en Castellón. «Es una materia de gran trascendencia por su repercusión social y se hace necesario nuestra intervención porque la sociedad demanda una respuesta; debemos estar a la altura y solo conocemos entre un 3% y un 10% de los casos mientras el resto no existe, es fundamental, ahora una mujer sabe perfectamente dónde tiene que acudir y eso nos ha costado; ahora en odio estamos en el punto anterior, que vayan que hay gente preparada para ayudarles, hay medios pero se desconocen», dice Gisbert.

«La fiscal jefe cree que falta mucha información y ve necesario potenciar campañas para dar a conocer la existencia de las fiscalías de delitos de odio y animar a que denuncien, como en la violencia machista, quienes son conocedores y no dicen nada», añade Gisbert.

Contra la libertad sexual

En cuanto a violencia de género, la memoria de la fiscalía recoge el asesinato en 2020 de seis mujeres (4 en Valencia, 1 en Alicante y 1 en Castelló). Además, este tipo de violencia tuvo mayor incidencia el año pasado por el confinamiento, especialmente la psicológica sobre la física.

También de padres sobre los hijos y a la inversa, de hijos a padres fueron en aumento, dice Gisbert. Y también aumentaron las llamadas al teléfono 016 y al Centro Mujer 24Horas.

En los delitos contra la libertad sexual, los supuestos de violación aumentaron en 2020 pese al confinamiento, así como las agresiones sexuales y abuso a menores de 16 años.

Sobre los menores extranjeros, Gisbert lamenta que cuando cumplen 18 años no tienen la documentación necesaria ni a los 20, una situación que afecta a sus derechos fundamentales.

Además, Gisbert señaló que las fiscalías acogieron denuncias contra responsables políticos de la Generalitat por falta de medidas preventivas contra la covid y por responsabilidad criminal, pero todas ellas quedaron archivadas.

Y añadió que la decisión de abrir diligencias en las residencias con más de diez fallecidos fue vital para control y seguimiento de los centros. La fiscal superior ha enumerado necesidades de personal y de material.

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