El temporal Filomena de enero de 2021 ha supuesto la estocada de muerte final para el ferrocarril histórico València-Cuenca-Madrid que no se reabrirá al tráfico. Un mazazo para alcaldes y alcaldesas de pequeños municipios que aún utilizaban este tren para sus desplazamientos y que ayer no dudaron en calificar de «insulto», «desfachatez» y «derrota» la decisión ministerial tras casi un año esperando arreglar una línea que finalmente será cancelada.

La secretaria general de Transportes y Movilidad, María José Rallo del Olmo, comunicó el martes esta decisión en la ciudad de Cuenca, donde se presentó el proyecto alternativo «XCuenca», que pretende reconvertir en vía verde los tramos Tarancón-Cuenca y Cuenca-Utiel. Los extremos de la línea desde Utiel hasta València se mantendrán con la línea de Cercanías C3, para la que está previsto modernizar y electrificar la línea. En el lado de Cuenca se conectarán las pequeñas poblaciones en autobús o taxis a demanda para conectarla con la estación de alta velocidad de Cuenca, que garantiza la conexión con Madrid. También se ampliará el servicio de autobús que actualmente presta el servicio entre Cuenca y Utiel a todo el itinerario Aranjuez-Utiel.

Una decisión que ha caído como un jarro de agua fría en Camporrobles, el municipio valenciano más damnificado como la aldea Las Cuevas, de Utiel. Ambas quedan ahora como «islas» sin conexión ferroviaria ni con València ni con Cuenca o Madrid. En su lugar, en Camporrobles se cronifica el servicio de autobús que se instaló de forma provisional tras el temporal y que lleva a los 1.200 habitantes hasta Utiel para que allí suban al Cercanías que les lleva a València.

Decisión «irreversible»

«Es una sensación de derrota», aseguró Inma Alemany, alcaldesa del municipio. En la reunión con la Secretaria General logró extraer un vago compromiso por parte del Ministerio, por el cuál, sin concreciones, se buscaría una solución para Camporrobles. «Se espera que tras este plan que afecta a todos los municipios se estudie caso por caso, pero lo que vi ayer es que es una decisión tomada e irreversible», lamentó Alemany.

Desde el Ministerio de Transportes ofrecieron datos sobre el coste de mantener esta línea: por cada viajero entre Aranjuez y Utiel el Estado abona a Renfe 123 euros por ser un trayecto de «obligación de servicio público» (OSP), lo que supone 9,85 millones al año, a pesar de que solo hay 37 viajeros por tren. Frente a este coste, siempre según el ministerio, la línea de alta velocidad cuesta 11,4 euros (90.000 euros al año) del AVE Madrid-Cuenca.

«Es una desfachatez, un insulto. Nos han vendido un autobús para acabar utilizando el AVE», lamentó el portavoz de la plataforma Pueblos con el Tren y alcalde de Arguisuelas (Cuenca), Dani García. «Es incomprensible que para ir a València desde mi pueblo tenga que retroceder 50 kilómetros en autobús a Cuenca para coger allí un AVE», criticó.

Visiblemente enfadado, García afeó el «ocultismo» con el que se ha llevado este proyecto ya que «han estado un año diciéndonos que se repararía la línea». «Nos seguiremos oponiendo a este proyecto», afirmó, y la alcaldesa de Camporrobles avanzó que se convocarán diversas manifestaciones para pedir que se reabra el trazado que ahora se quiere desmantelar, como la que se celebró en Madrid en octubre a la que asistieron más de 1.000 personas de todos los pueblos valencianos, manchegos y madrileños.