El decreto de la posidonia oceánica en el que trabaja la conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica y que el Consell aprobará antes del próximo verano también protegerá los arribazones, acumulaciones de hojas de esta planta marina que el mar arrastra a las playas.

La consellera Mireia Mollà subrayó ayer en Dénia que esos acopios en el litoral no son basura. Destacó que son esenciales para frenar la erosión de la costa y abogó por dejarlos en las playas y por reintroducirlos si en un momento puntual hay que retirarlos. «No es basura y no tenemos que deshacernos de la posidonia. El litoral mediterráneo es uno de los más afectados por el cambio climático y la posidonia muerta nos ayuda a combatir la erosión», insistió.

La consellera se reunió con el alcalde, Vicent Grimalt, y los concejales y técnicos. Destacó que por primera vez el Consell ha destinado en sus presupuestos de 2022 una línea para proteger la posidonia y avanzó que una de las embarcaciones de vigilancia de la conselleria tendrá base en Dénia.

Mollà aseguró que se cartografiará la costa para localizar las praderas de posidonia. En el litoral dianense, hay inmensos «bosques» sumergidos de esta planta endémica del Mediterráneo. Este verano ya estará en funcionamiento ese servicio de vigilancia. Anunció también que a principios de año se reunirá con el sector náutico. «Es imprescindible su colaboración»,recalcó.

La consellera advirtió de que en Baleares el sector náutico está concienciado y, si se sorprende a una embarcación que ha echado el ancla en la posidonia, enseguida lo iza y busca otro lugar para fondear. Se mostró convencida de que en la Comunitat Valenciana la respuesta también va a ser positiva y que el servicio de vigilancia hará labor de informar, concienciar y avisar y no tendrán que llegar a sancionar.