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Más de 60.000 personas esperan una ayuda para realizar tareas domésticas

Una encuesta europea revela que miles de mayores de 55 años no pueden cocinar o medicarse sin apoyo

Juan Carlos vive con su madre, que pide asistencia domiciliaria.

Hay una realidad. Y es que miles de personas (bien por enfermedad o bien por deterioro físico o cognitivo) precisan de ayuda para poder realizar las tareas diarias del hogar. Cocinar, bajar a la compra, hacer la colada o tomarse la medicación son actos cotidianos que para una parte de la sociedad son difíciles (o imposibles) de realizar sin un apoyo técnico y humano. Una necesidad que aumenta con la edad.

En la Comunitat Valenciana hay 500.000 personas mayores de 55 años que tienen alguna dificultad para realizar tareas del hogar. Pero, si bien la mayoría (440.300) tiene acceso a ese apoyo, 60.200 personas no tienen disponible ninguna ayuda. Un total de 21.800 hombres y 38.400 mujeres. Así se desprende de la Encuesta Europea de Salud del año 2020 y publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Cocinar, medicarse o llamar

¿Qué tipo de tareas suscitan conflicto para personas con enfermedades inhabilitantes, movilidad reducida u otras situaciones? Del millón y medio de valecianos que superan los 55 años, hay 30.000 que tienen trabas a la hora de cocinar, 21.700 para administrarse su medicación; 25.600 para utilizar el teléfono y 88.900 para realizar tareas domésticas como limpiar o hacer la colada. Además, la cifra aumenta a 112.000 personas cuando se trata de realizar labores más pesadas, como mover muebles o transportar las bolsas de la compra. ¿Qué hay detrás de las cifras? ¿Por qué hay 60.000 personas que precisan de apoyo pero no tienen?. Emilio García, coordinador de la Plataforma en Defensa de Personas en situación de Dependencia y con Diversidad Funcional de la Comunitat Valenciana dice que hay varios factores que explican el por qué de este agujero asistencial. Si bien recalca e insiste en que desde 2015 «ha mejorado muchísimo la atención a la dependencia, que ha triplicado su acción y el presupuesto recortado se ha recuperado», sigue fallando el sistema de atención.

Largos procesos y prevención

La demora de la resolución de los expedientes es un factor que aumenta la desprotección, según García. Además, hace falta estimular la autonomía personal y prevenir la dependencia «con proyectos en el entorno de la persona que eviten su aislamiento y con un seguimiento sanitario efectivo que derive a los pacientes a asociaciones o a especialistas concretos». Además, García también apunta que «el catálogo de ayudas a la dependencia amplie sus compatibilidades, porque cada persona es un mundo, hay que adaptar la atención al usuario», dice. Cree que el esfuerzo de las administraciones por paliar esta demora «es bueno pero insuficiente» y dice que «las personas dependientes se nos mueren cada semana sin recibir ayuda, es tremendo», añade García.

Po último, desde la plataforma destacan la infrafinanciación de la Comunitat como un factor indirecto pero clave en la mejora de la asistencia a las personas dependientes. «No es la causa principal, es un compedio, pero afecta y eso se nota, porque en épocas de más partidas se ha notado una mejora», concluye el coordinador.

«Siempre me he apañado, pero ahora necesito asistencia y nunca llega»

Juan Carlos, de 52 años, tiene parálisis cerebral. Ha estado toda su vida en silla de ruedas por no tener movilidad y su madre, Isabel, ha dedicado su vida a cuidarle. Ahora, con 75 años, ya encuentra dificultades para poder levantarle, ducharle y acostarle por las noches, pues durante el día JuanCarlos acude a un centro de día desde su casa, en el pueblo de Almoines. Isabel pidió hace dos años y medio el Servicio de Ayuda al Domicilio (SAD) para poder tener a una persona que le ayudara con su hijo.

Tras dos ejercicios en tramitación, su expediente se ha resuelto. Sin embargo, la persona de de atención domiciliaria no ha llegado. «Siempre me he apañado, pero ahora necesito apoyo y parece que no llega», cuenta. Desde la Plataforma en Defensa de Personas en situación de Dependencia, Emilio García denuncia los trámites «largos y enrevesados» y la necesidad de «explicar a las personas qué significa cada papel y qué pasos han de dar».

«No puede ser que cuidar a un familiar signifique no trabajar por no tener asistencia pública a la dependencia, eso no es digno», sentencia el portavoz de la entidad.

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