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Los pesticidas que afectan a la flora de l’Albufera se incrementan en el último lustro

La memoria de gestión del parque refleja el uso creciente durante el cultivo del arroz de la bentazona, muy tóxica para vegetación y fauna

Los pesticidas que afectan a la flora de l’Albufera se incrementan en el último lustro

Las dosis de pesticidas detectadas en el lago de l’Albufera han experimentado un incremento gradual en los últimos cinco años. En 2020 se alcanzaron valores medios altos en Azoxitrobina, Tebuconazole y Acetamiprid, con concentraciones mucho mayores de Bentazona que del resto. Se trata de un fitosanitario, este último, que de acuerdo con los ensayos realizados en laboratorio es de los que causan más efectos negativos sobre la flora acuática.

Los pesticidas que afectan a la flora de l’Albufera se incrementan en el último lustro

La última memoria de gestión del parque natural señala como «preocupante la elevada presencia de la Bentazona, muy tóxica para la fauna y flora». Además, con efectos duraderos, ya que estas sustancias se van depositando en el sustrato o se van diluyendo en el agua, por lo que acaban llegando a la laguna. Allí se acumulan en el fondo como contaminante, o permanecen disueltas por lo que puede ser captadas por la flora y fauna silvestre.

Un estudio llevado a cabo por el Servicio de Vida Silvestre y Red Natura 2000 entre los años 2016 y 2020 concluye también que la aplicación de funguicidas provoca efectos negativos «claramente notables» en las poblaciones de macrófitos del lago, canales y acequias circundantes durante los meses de la cosecha. Según el informe, publicado hace unos meses por la Dirección General de Medio Natural, el daño es más evidente en las especies de hoja ancha como es el caso del Potamogeton nodosus. «Si observamos los valores medios anuales de pesticidas detectados en el lago, la tendencia va en aumento», reflejan los técnicos.

Cada vez menos procloraz

En las analíticas del agua aparecen de forma masiva los compuestos utilizados por los agricultores para acabar con plagas como la pyricularia. Se trata de penoxulam, tiabendazol o propanil. Por contra, se consolida la tendencia a prescindir del procloraz, cuya autorización expiraba en principio el 31 de diciembre de 2021. Sin embargo, el parlamento europeo concedió una prórroga de dos años más, hasta 2023. El Tiabendazol, que se empezó a usar en 2018, ya no se detecta en el humedal según la memoria de gestión del parque.

La investigación sobre la evolución de las plantas sumergidas y su relación con variables ambientales, en la que participó también el Servicio Devesa-Albufera, concluye que la exposición a los herbicidas «tiene efectos negativos sobre la flora dulceacuícola». Eso sí, puntualiza que por sí solos no provocan su desaparición. Las aves acuáticas herbívoras se alimentan de macrófitos, en un constante equilibrio inestable, y también afectan a su desarrollo. «Cualquier afección puede desencadenar la desaparición de las pequeñas manchas establecidas en aquellas zonas del lago donde las condiciones son menos severas», señalan los expertos.

«Para el establecimiento de comunidades en el Parc Natural de l’Albufera se debería reducir drásticamente el efluente contaminante y aumentar el aporte de caudales de calidad», apuntan.

La presencia de macrófitos acuáticos era casi residual entre 1997 y 2014, debido al colapso ambiental y la eutrofización que se arrastraba desde la década de los años setenta. Un mayor control de los vertidos y la mejora de las infraestructuras de depuración permitieron el regreso de estas formaciones vegetales a partir de 2015 y sobre todo 2016. De ahí que la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica iniciara un programa de prospección para conocer su distribución y estado de conservación.

La recuperación del lago de l’Albufera tras el colapso ambiental de la década de los años setenta es lenta, pero la presencia de macrófitos es un indicador de la mejora de la calidad ambiental y del agua.

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