«Recibes un cariño, un hogar. Si estás triste, hay algo que te pone mal o simplemente quieres comentar las cosas que te alegran tienes a alguien que sabes que te va a apoyar en todo y no te va a juzgar». Amanda (nombre ficticio) es una de las menores que forma parte de la red valenciana de acogimiento familiar de la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas y llegó a casa de Silvia hace casi una década.

«Para mí ha sido un cambio grande. Cuando llegué, aluciné. Saber que tengo una casa, un plato de comida todos los días y que voy a estar siempre con las mismas personas te genera tranquilidad», añade Amanda. Con esta medida de protección, la guarda de una persona menor de edad se ejerce por una familia que tiene la obligación de velar por ella.

Dar esa oportunidad de vivir en el calor de una familia es uno de los principales motivos que mueve a personas como María y Julio, Rafa y Dalia y Silvia, que se apoyan en asociaciones como Nueva Infancia, a tomar la decisión de ser familias de acogida. «Cuanto más amor das, más amor recibes. Si eres capaz de dar ese cariño a un niño, siempre regresa y va creciendo», afirma Dalia. Junto a Rafa decidieron pasar a convertirse en familia de acogida. «En una residencia no hay ese calor que puede haber en una casa. Es muy bonito poder ayudar a otra persona», declara Rafa.

Según los datos de marzo publicados por la Dirección General de Infancia y Adolescencia, hay 1.963 familias acogedoras activas en la Comunitat Valenciana. Además, el proyecto de presupuestos de la Generalitat para 2022 destina 18,94 millones de euros para el apoyo económico de las familias acogedoras y 450.000 euros para los gastos derivados del acogimiento de carácter médico. Una cantidad que va creciendo cada año más.

Una promoción necesaria

Las familias también tienen en cuenta las posibles dificultades que van surgiendo. «No podemos olvidar nunca de dónde vienen y la mochila que llevan detrás», apunta María, que junto con su marido Julio han tomado la decisión de acoger por segunda vez a un menor.

Aquí es donde entra el papel de las asociaciones que trabajan en la Comunitat Valenciana por la protección de los menores. Desde Nueva Infancia se presentó ayer un programa para el fomento del acogimiento familiar, financiado por la Generalitat Valenciana. «Nuestro trabajo consiste en naturalizar ese tipo de familias, pero los menores tienen que convivir con dos realidades familiares (la biológica y la de acogida)», explica Carol, técnica de la asociación.

Estos recursos son muy importantes para las personas que acogen. «Hay que apoyarse en los psicólogos y trabajadores y educadores sociales, que siempre están ahí, porque a veces la situación te desborda. Por suerte, los menores van muy bien acompañados», afirma Silvia. Por eso, desde asociaciones como Nueva Infancia se actúa por dar a conocer este servicio. «Hay una tendencia por apostar más hacia las medidas de protección de menores en familia, pero para que se de es necesario promocionarlo», explica Luis, técnico de la entidad.