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REPORTAJE

25 años de la muerte de Lizondo

Su hijo prepara el estreno de Valéncia Unida un proyecto autonomista para concurrir a las urnas

Una multitud acompaña el féretro de González Lizondo. levante-emv | EFE

El aniversario del cuarto de siglo de la muerte del histórico líder regionalista valenciano de finales del siglo pasado, Vicente González Lizondo, va a coincidir en el tiempo con un nuevo intento de reactivación del legado de la extinta Unión Valenciana. Es el que apadrina su hijo con una nueva formación, Valéncia Unida, con la que pretende concurrir a las próximas elecciones municipales al Ayuntamiento de València y también a las autonómicas de 2023.

Una naranja en el escaño del entonces presidente González.

Lizondo falleció con 54 años tal día como ayer siendo presidente de las Corts Valencianes pero después de ser expulsado de su partido y del grupo parlamentario como diputado. Sufrió un infarto cuando intervenía por primera vez como no adscrito el 18 de diciembre de 1996 y falleció en el hospital cinco días después.

En su momento de mayor apogeo estuvo a punto de ser alcalde de València en 1991, pero la popular Rita Barberá consiguió un concejal más y Lizondo no tuvo más remedio que darle apoyo para evitar que gobernara la lista más votada, la del PSPV. Fue el principio del fin, admiten excolaboradores del carismático dirigente, icono del «blaverismo» y fundador de Unión Valenciana en 1982, un partido regionalista construido sobre el marco del anticatalanismo y la secesión lingüística y que llegó a alcanzar dos diputados en el Congreso.

Icónica es la imagen de la naranja depositada ante el escaño del presidente socialista Felipe González, en los años en que Lizondo mejor aglutinaba la defensa de los intereses valencianos a ojos de un número importante de electores, 208.000 en las autonómicas de 1991. El paralelismo de su fallecimiento con el de Barberá, que fue su rival en la hegemonía de la derecha local y también aliada en la política municipal y víctima también de un infarto en 2016, es total. Ambos fallecieron tras haber sido apartados por sus respectivos partidos.

En 1995, Lizondo fue clave en la llegada de Eduardo Zaplana a la presidencia de la Generalitat al acordar el llamado ‘pacto del pollo’ que lo convertía en presidente de las Corts y con el que el PP iniciaba 20 años de supremacía electoral. UV ya había entrado en crisis y la formación se había convertido en pista de despegue de numerosos cargos hacia las filas del Partido Popular, que los acogió para hacerse con ese voto anticatalanista al que aún el PP sigue prestando muchísima atención.

«No somos antinada»

«Nosotros no somos antinada», se reivindica Lizondo hijo, que cree que Valéncia Unida tiene un espacio para crecer en la moderación, el autonomismo y la estricta obediencia valenciana. Aunque formó parte de las listas del PP de María José Catalá en 2019, abandonó porque, según él, habían renegado del valencianismo. El partido se presentará en unas semanas con profesionales de distintas áreas y evitará a los «arribistas».

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