La Comunitat Valenciana no adoptará más restricciones ante las fiestas que se avecinan. Es una de las conclusiones que quedan tras la conferencia de presidentes autonómicos celebrada en la tarde de ayer. Es la posición que defendía el president de la Generalitat, Ximo Puig, y la que acabó prevaleciendo. Ni hubo consenso entre los líderes autonómicos ni un mandato por parte del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, más allá de la obligatoriedad de nuevo de las mascarillas en exteriores. En esta ocasión, la posición valenciana estuvo más cercana a la de Madrid y otras comunidades del PP que a la de Cataluña y Euskadi. Pere Aragonès e Iñigo Urkullu fueron los principales valedores de recuperar medidas restrictivas frente a la sexta ola. Su argumento, que la vacunación sola no es suficiente para frenar el repunte de contagios.

Sánchez admitió que pueden venir «semanas complicadas», según asistentes al encuentro, pero evitó respaldar un refuerzo de las medidas restrictivas.

Lo que sale de la conferencia es, en síntesis, la recuperación de la mascarilla en exteriores como obligatoria (con los límites del sentido cómún, dijo Sánchez ante la prensa), una intensificación de las terceras dosis de vacuna y un reconocimiento de la responsabilidad demostrada por la mayor parte de la ciudadanía.

Es, en buena medida, la carpeta con la que Puig llegaba al encuentro. Si da alguna idea del sentido de la reunión, el representante valenciano fue el único citado en la intervención final de Sánchez. Así lo expusieron fuentes del Consell. Lo fue para acoger la idea de un plan de salud mental y para abundar en la idea de la corresponsabilidad.

El eje central de la argumentación de Puig ante los presidentes fue que la situación actual no es la misma que hace un año y, por tanto, la respuesta no puede ser la de entonces: la limitación de la movilidad social.

Apostar por no restringir es una opción de riesgo (se ha demostrado en lo que va de pandemia), pero Puig considera (los socios del Consell no lo comparten plenamente) que limitar la movilidad cuando la ciudadanía ha mostrado responsabilidad mayoritariamente y los índices de hospitalización no son muy elevados, podría generar una reacción social. Sí que defendió la adopción de medidas conjuntas de cara a las fiestas de fin de año. Hay que pactar limitarlas, dijo.

El jefe del Consell puso el foco así en la aceleración de la revacunación con una mayor disponibilidad de dosis. Anunció dos medidas para impulsar las terceras dosis de forma exprés: todo el personal educativo de Infantil, Primaria y Secundaria (vacunado en su día con AstraZeneca) recibirá la de refuerzo antes de volver a las aulas el 10 de enero, y todos los valencianos mayores de 60 años la tendrán antes de final de año.

A su vez, reclamó (como otros presidentes) la activación de un nuevo fondo covid (o un mecanismo similar) ante las urgencias de gasto que implica la sexta ola. Sánchez aseguró que habrá el dinero que la situación requiera.

Puig abogó asimismo por persistir en la cogobernanza, aumentar el acceso a los tests por parte de los ciudadanos y dijo que la C. Valenciana defendía la mascarilla obligatoria.

Sin embargo, el síndic de Compromís, Fran Ferri, lamentó anoche esta medida recuperada: dijo que no está basada en «la evidencia científica», que es «inútil» y que «desmoraliza a un pueblo responsable».

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