Ni siquiera para hacer un pequeño esbozo de los 365 días que ha dejado la actualidad política valenciana en 2021 hay un claro consenso entre los diferentes actores políticos. Lo que para unos fue lo mejor, para otros no existió o se enfoca de tal manera que es justo lo contrario, un peso en contra. Levante-EMV pregunta a los responsables de PSPV, PP, Ciudadanos, Compromís y Unides Podem, así como a los dos sindicatos mayoritarios UGT PV y CC OO PV y el síndic de Greuges qué ha sido lo mejor y lo peor en el ámbito político.

Para Manolo Mata, vicesecretario general del PSPV y síndic del grupo socialista en las Corts, lo mejor del año político es «la estabilidad del Botànic, el gobierno de coalición que mejor convive» frente a «las coaliciones de la derecha que han fracasado todas». «Somos un ejemplo», señala. De lo peor, habla de un año «duro» y de la «imprevisión» que provoca la covid a la hora de gestionar. «No sabemos por dónde va a responder», añade.

Desde Compromís, Fran Ferri destaca la aprobación de los presupuestos del Botànic que inciden «en el fortalecimiento de los servicios públicos, la transición ecológica de la economía y la expansión de las políticas sociales» así como la «reivindicación de una financiación justa ante Madrid». «Son los séptimos presupuestos ante una derecha que solo propone volver al pasado», señala. Por su parte, en la visión negativa apunta a la «alarmante inacción de los gobiernos del mundo ante la emergencia climática», así como el «sufrimiento» por la falta de trabajo o problemas económicos.

Pilar Lima, portavoz de Unides Podem en el parlamento valenciano, apunta como lo peor el «discurso de odio impulsado por la ultraderecha» recordando a víctimas como Samuel y Younes o las de violencia machista. «Gobernar con una oposición destructiva es lo más duro», añade Lima. En cuanto a lo más positivo, señala la recuperación de la gestión pública del hospital de Torrevieja, la aprobación de los presupuestos «expansivos, sociales e inclusivos» así como haber «logrado un acuerdo para comenzar la ronda de diálogo y conseguir una proposición de ley de la tasa turística».

Lo que para Lima es un punto a favor, la implantación de una futura tasa turística, para el principal partido de la oposición, el Partido Popular, forma parte del «carbón de fin de año». Su nuevo líder, aupado durante 2021, considera que lo mejor fue que hubo «algo de verano» que pudo ser un «respiro» para mucha gente mientras que en lo peor es que «sigue el ninguneo del PSOE a la Comunitat Valenciana en demasiados asuntos clave» como la financiación o el agua.

Para Ciudadanos, lo mejor del año político ha sido la organización de la vacunación. La síndica Ruth Merino reconoce la buena labor «salvo algunas cuestiones puntuales» y señala que ha sido un proceso en el que se han puesto «os medios necesarios para que haya un porcentaje de población inmunizada muy rápido». En cuanto a lo peor, lamenta que los acuerdos de 2020 hayan sido «un espejismo» y que en este 2021 «el Botànic haya pasado el rodillo y hayan dejado pasar muchas oportunidades para la C. Valenciana». «Viven en una forma de política de improvisación y cortoplacista», critica.

Pero no solo de partidos vive la política. Los sindicatos se han mostrado como actores fundamentales en este sentido. El secretario general de UGT PV, Ismael Sáez, aplaude que se haya «avanzado en la resolución de nuestra infrafinanciación» con la «puesta sobre la mesa de un nuevo sistema». «Era algo largamente demandado», insiste, aunque matiza que queda «mucho por hacer». En lo peor, Sáez apunta a la «enorme crispación» que existe en el panorama político español, señalando la «gran irresponsabilidad» de la derecha, aunque puntualiza que «en nuestra comunidad, afortunadamente, no ha tenido la misma intensidad».

Desde CC OO PV, su secretaria general, Ana García, coincide con UGT PV en celebrar que la reforma de la financiación «por fin está en la agenda política». Ese es uno de los puntos que se encuentran en la parte positivo del curso junto a «la capacidad de entendimiento del Botànic», la «voluntad de diálogo con los agentes sociales» y la «notable gestión de la pandemia». Por contra, en lo peor del curso, García menciona «el discurso que la derecha más reaccionaria mantiene respecto a la violencia machista» así como el «discurso del odio».

Desde la Sindicatura de Greuges, el defensor del pueblo valenciano, avisan que ellos solo reciben quejas y que, por lo tanto, difícilmente pueden destacar lo mejor del año. No obstante, sobre lo peor, el síndic Ángel Luna lamenta, en general, la «incapacidad de las Administraciones públicas para dar respuesta a la necesidad de los ciudadanos de contactar con ellos». En este sentido, señala que la brecha digital en algunos casos ha impedido el acceso tras limitar los contactos solo a la parte telemática, mientras que en otros ha sido porque existe saturación o porque no se han puesto los medios suficientes para la atención.