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Educar para acabar con el odio al pobre

Más de mil jóvenes valencianos se forman para luchar contra la discriminación y el rechazo a la pobreza a través del programa ‘En marxa per la inclusió’, impulsado por el IVAJ y la Red Europea de Lucha contra la Pobreza

Alumnado del IES Vilafranca, en la charla del la iniciativa ‘En marxa per la inclusió’. | LEVANTE-EMV

La pandemia de coronavirus ha disparado las cifras de pobreza en la Comunitat Valenciana y en el mundo. Mantener viva la llama de la solidaridad que creció durante los primeros meses y poner coto al odio a la pobreza (aporofobia) se hace más necesario que nunca. Conscientes de que la clave está en la educación, el Institut Valencià de la Joventut (IVAJ) y la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN, en sus siglas en inglés) en la Comunitat Valenciana han desarrollado el proyecto «En marxa per la inclusió».

Un programa con el que 1.056 jóvenes de 18 centros educativos de València y Castelló han recibido formación en 2021 para luchar contra la discriminación y para romper con los estereotipos sobre la realidad de la exclusión social. «Conocer la pobreza y reconocer la desigualdad forman parte del motivo por el que el IVAJ ha intentado encontrarse con la juventud con los aspectos más descuidados en nuestro acompañamiento en su formación», señala Jesús Martí, director general del organismo.

Concienciar a los jóvenes

«Después del taller, algunos alumnos comentaron en su tutoría que les gustaría ser voluntarios, de hecho fueron ellos quienes propusieron llevar a cabo una recogida de alimentos en el centro», relata Clarisa del Rincón, orientadora educativa del IES Vilafranca en Castelló.

En su centro valoran el trabajo del proyecto con el alumnado de secundaria: «A través de la sensibilización se consigue la participación», afirma.

Del Rincón subraya cómo los vídeos reproducidos por la representante de la EAPN que acudió al centro abrieron los ojos a los estudiantes: «Lo que más les impactó es que pensaban que la pobreza era algo lejano y se dieron cuenta de que no», recuerda. En concreto, llamó especialmente su atención un trabajo acerca de los estereotipos existentes sobre la etnia gitana.

Con la iniciativa, se han podido realizar hasta 51 talleres sobre el Estado de la Pobreza y 28 charlas telemáticas en las que han participado 13 organizaciones sociales de la Eapncv. «Lo más gratificante para mis alumnos es conocer desde dentro a alguna entidad. En nuestro caso conectamos con la Asociación Alanna por videollamada y nos presentaron su trabajo con las mujeres en violencia de género y sus programas para apoyarlas en el ámbito psicológico, laboral y social», explica Sonia Márquez, docente del CIPFP Misericordia en València.

Sus estudiantes, de segundo año de formación profesional, se están preparando para trabajar en asociaciones sin ánimo de lucro del ámbito social. «La respuesta ha sido muy buena, se interesaron muchísimo e hicieron un montón de preguntas. Es importantísimo que escuchen esta realidad. Ha sido una experiencia muy positiva», comenta la profesora. También ha participado en la iniciativa el alumnado de otros centros en Castelló como el IES Violant de Casalduch , el IES Penyagolosa, el IES Serra d’Espadà, el IES Jaume I, el IES Llombai, el IES Francesc Ribalta, el IES El Prat y el IES Vall d’Alba; en València, el IES Campanar, el IES Jordi de Sant Jordi, el IES La Canal de Navarrés, el IES Ramón Muntaner, el IES Districte Marítim, el IES Sant Vicent Ferrer, el CFP Verge de Cortés y el IES Josep Segrelles; así como el Centre Municipal de Joventut de Castelló.

Una vía para el voluntariado

«Es un programa necesario que llena ese espacio de compromiso social que parece que la sociedad esté olvidando, un ejemplo de iniciación a un voluntariado que debería formar parte de todos los currículums», explica Jesús Martí. Desde la iniciativa también se ha promovido el voluntariado social en algunas de las 31 entidades que conforman la Eapncv.

Clarisa del Rincón explica que desde su instituto estos aspectos se trabajan a través de la tutoría y de la asignatura de Valores Éticos, pero hace falta mucha más información y sensibilización. «Es importante que haya este tipo de actividades para que los alumnos conozcan la realidad con la que están viviendo o con la que probablemente se van a encontrar», añade Sonia Márquez. En ambos centros no es la primera vez que utilizan este recurso y lo tienen claro: el año que viene sí repetirían.

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