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La falta de agua en l’Albufera reduce las colonias de 14 especies protegidas

Las alegaciones al Plan Hidrológico del Júcar 2022-2027 inciden en la necesidad de aportes hídricos para frenar el declive de poblaciones de aves que dependen de una inundación adecuada del arrozal

Una bandada de «picatorts» sobrevuela uno de los campos inundados de l’Albufera . germán caballero

La falta de un caudal ambiental en l’Albufera entre los meses de octubre y mayo viene provocando en los tres últimos lustros un declive de hábitats ligados a los ambientes acuáticos. De las diecinueve especies de aves evaluadas, catorce se encuentran en un estado de conservación desfavorable. Morito común (P. Falcinellus), gaviota de Audouin (I. Audoinii), aguila pescadora (P. Haliaetus) y cigueñuela común (H. Himantopus) superan los valores de referencia y en menor medida la aguja colinegra (L. Limosa). Las que presentan peores censos poblacionales entre 2017 y 2021 son las que dependen de una inundación adecuada de los arrozales durante el invierno.

La necesidad de disponer de agua del Xúquer es una de las principales reivindicaciones en las alegaciones al plan hidrológico 2022-2027 que formulan el Ayuntamiento de València y la Conselleria de Transición Ecológica. Una aportación fija y no condicionada a otros usos que ambas administraciones fijan en 74 hectómetros cúbicos. En el documento enviado al oganismo de cuenca se incide en el avance de la cuña salina y el empeoramiento de algunas poblaciones reproductoras. Es el caso de las colonias de garza real (Ardea cinerea) y martinete común (Nycticorax nycticorax) que se establecen durante el tramo final de la invernada.

Mortandad de pollos

Según el informe de la Dirección General de Conservación de l’Albufera, en estos dos últimos casos se ha relaciondo directamente la mortandad masiva de pollos en las colonias de estas especies protegidas. Circunstancia causada «por la desecación primaveral de todo el humedal agrícola, no solo de los arrozales como corresponde a las necesidades de los ciclos de cultivo, sino también por la imposibilidad de mantener con agua fluyente las acequias de riego, que actúan como reservorios de biodiversidad acuática», advierten.

Menos presas acuáticas

La degradación ambiental derivada de la ausencia de renovación hídrica conlleva otros efectos negativos sobre las aves reproductoras, como las garzas, con un cambio en la alimentación por el descenso de la diversidad de presas acuáticas y de presas energéticamente favorables como son los grandes invertebrados y los peces. Así consta en los diferentes estudios de seguimiento llevados a cabo en el Parc Natural por SEO/Birdlife y el Servicio de Vida Silvestre de Medio Natural.

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