Vicent Marzà continuará como conseller de Educación y no optará finalmente a ser el síndic de Compromís en las Corts en sustitución de Fran Ferri, quién anunció su renuncia el pasado mes de diciembre. Una marcha que había abierto la puerta a una posible crisis en el Consell, ya que el titular de Educación acariciaba la idea de dar el salto a las Corts para así potenciar su perfil más político. Este posible movimiento había generado turbulencias tanto en Més (antiguo Bloc) como en la coalición Compromís, pero al final el terremoto se contiene. La comisión permanente de Més Compromís lo acordó ayer en una reunión celebrada sin previo aviso a la prensa. Así, decidió proponer a la diputada Papi Robles como sustituta de Ferri, lo que implica no respaldar los planes de Marzà. Aunque él se ha mantenido callado todas estas semanas (un silencio que ha alimentado las elucubraciones sobre su marcha) finalmente continuará en el Gobierno.

La decisión del partido, una vez que Marzà sí había manifestado en el seno del Gobierno su voluntad de pasar a un nuevo cargo con más peso político que institucional, deja el conseller ‘tocado’.

Con una legislatura que emprende ya su recta final, la formación apuesta por la diputada Papi Robles, afín a la actual dirección de Més, como Marzà. Fuentes del partido explicaron que la decisión se adopta para favorecer un equilibrio territorial, ya que de haber optado por la portavoz adjunta Mónica Àlvaro   procedente de la corriente más nacionalista Bloc i País , dos de los tres principales cargos de la formación (incluyendo las conselleries) hubieran estado en manos de diputados de Castelló (ella y Marzà) y que València hubiera quedado sin alta representación. Las mismas fuentes recordaron que Robles fue la diputada más votada por València en las últimas primarias internas.

La situación actual de pandemia y el reinicio del curso escolar en este contexto de sexta ola serían los argumentos que se habrían puesto sobre la mesa en la dirección de Més para mantener a Marzà en la conselleria.

Según fuentes oficiales, ha sido el propio titular de Educación quien ha planteado la posibilidad de no moverse. No obstante, las mismas fuentes admiten que la voluntad de Marzà era la sindicatura del grupo parlamentario y que en otra coyuntura hubiera sido así sin mayores problemas. Otras voces en la dirección señalan que Marzà ha tenido que dar marcha atrás en su planteamiento inicial de abandonar la conselleria al no congregar un respaldo mayoritario en la ejecutiva de Més.

Este es el partido más importante en militantes de los que integran Compromís y al que pertenece Ferri. La lógica dicta que sea esta formación la que mantenga la sindicatura, pero no toda la coalición lo ve así. De hecho, desde Iniciativa del Poble Valencià (el partido de Mónica Oltra) insisten en que Aitana Mas, también portavoz adjunta, es el relevo natural para este puesto. Más ganó el puesto por Alicante tras ganar en las primarias y ejercía de dos junto a Ferri. Es la que participaba en las juntas de síndics en ausencia de este y conoce los temas parlamentarios, argumentan. Y añaden que no tiene sentido que el puesto no sea para alguno de los tres adjuntos y que la decisión se tome en torno a cuotas.

Así las cosas, todo se decidirá en la reunión del grupo parlamentario del próximo día 11. Técnicamente compete a los diputadas y diputados de Compromís elegir a su portavoz. Més tiene mayoría, pero un acuerdo que no sea por unanimidad dejaría tocada a la coalición. En todo caso, toda la gestión del relevo de Ferri ha abierto una crisis interna dentro de Més, ya que se habían generado expectativas sobre el relevo de un Marzà que finalmente no se va.

Una historia que acaba mal para el conseller y que favorece a Oltra

El culebrón del relevo de Ferri al frente del grupo parlamentario se acerca a su final, pero deja debilitado a Vicent Marzà, considerado como uno de los principales valores del antiguo Bloc y un dirigente con proyección. El propio Marzà, como miembro de la dirección del partido, participó en la reunión de la que salió la propuesta de Papi Robles, pero tras días de elucubraciones sobre su deseo de irse a las Corts, la solución no le favorece. Aunque las versiones sobre lo ocurrido varían, al final, el mensaje es que su deseo de potenciar su perfil más político se ha frustrado. Aunque fuentes de su entorno sostienen que ha sido él quien ha querido continuar en el Consell, su silencio de estos días le perjudica porque lo ha puesto en el disparadero gratuitamente, ya que seguirá al frente de una conselleria ya de por sí muy dura, como es Educación. En todo caso, si aspiraba a dar el paso, se ha visto que su figura no despierta tanto respaldo dentro de su propio partido.

Se rompe así una trayectoriade Marzà en la que ha tratado de estar fuera del foco político. Podría decirse que de alguna manera su propio partido ha desnudado unas intenciones que ni si quiera él había revelado a destacados dirigentes de Compromís. Por contra, la vicepresidenta Mónica Oltra, que no era partidaria del cambio en el Consell, sale favorecida en una historia que cómo telón de fondo tiene la posible pelea por el cartel electoral de Compromís en las próximas elecciones. Oltra se deja querer con la plataforma que impulsa la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, pero su voluntad de repetir como presidenciable de Compromís (con o sin coalición con Unides Podemos) sigue encima de la mesa.

No pocos enMés han visto a Marzà como posible candidato, sobre todo, si finalmente Oltra diera el paso en la confluencia con Díaz. Con todo, ambas opciones preocupan a dirigentes de peso de la coalición, por el daño electoral de una posible ruptura del proyecto de Compromís. Pese a las discrepancias internas, muchos creen que Oltra sigue siendo el cartel con más tirón electoral. Marzà tendrá que seguir pensando qué pasos dar, pero desde la Avenida de Campanar, 32, sede de la conselleria.