Suscríbete

Levante-EMV

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

50 AÑOS DE LA TRAGEDIA AÉREA

"Mi hermano adelantó un día su vuelta a Ibiza y acabó subiendo al avión que se estrelló"

Familiares de algunas de las 26 víctimas de Algemesí del accidente de 1972 honran su memoria y recuerdan lo acontecido hace medio siglo

17

50 años del accidente de avión entre València e Ibiza

Ocurrió el 7 de enero de 1972. Un turborreactor Caravelle procedente del aeropuerto de València se estrelló contra la Sierra de Sa Talaia, en Ibiza. Era primera hora de la mañana. Las crónicas del momento apuntaron a la persistente niebla y a un posible exceso de confianza del piloto de la aeronave como las dos causas principales de lo sucedido.

Las 104 personas que iban a bordo del avión —entre pasaje y tripulación— fallecieron en el acto. Cerca de 80 viajeros se subieron al vehículo en tierras valencianas. Entre ellas, se encontraba un grupo de 26 residentes de Algemesí. Los vecinos de la Ribera trabajaban en un proyecto de construcción que se desarrollaba en el archipiélago y volvían a la isla tras pasar las fiestas de Navidad con sus familiares. La tragedia aún se recuerda en el municipio ribereño.

El ayuntamiento de Algemesí organizó el pasado sábado al mediodía una misa en conmemoración de los difuntos en el accidente al cumplirse medio siglo del suceso. Marta Trenzano, alcaldesa de la localidad, atendió ayer a Levante-EMV y recordó que en 2018 se erigió un monumento en memoria de los fallecidos: «Fue un suceso muy duro para todo el pueblo, una tragedia. Hemos querido honrar su memoria». Los familiares se fundieron en un emotivo abrazo tras la misa al aire libre celebrada junto al monumento. También compartieron vivencias y recuerdos y algunos de los presentes leyeron textos para rememorar a los suyos.

Milagros Martínez Martí estuvo presente en la cita. Hace 50 años perdió a su hermano José Francisco, que entonces contaba con 22 años de edad. No lo olvida: «Fue una desgracia. Mi hermano había estado festejando con una chica del pueblo y la historia se había acabado. Decía que yendo a la isla se olvidaba de todo y empezaba una nueva vida. Mi madre le había comprado el billete para el 8 de enero, pero él decidió adelantar su vuelta para volver con unos amigos en el mismo enlace. Se acabó subiendo a ese avión». «Es algo que siempre está ahí, que se recuerda todos los días. El sábado estuve todo el día llorando. Ahora tendría 72 años», explicó.

Mari Carmen Silvestre también perdió a sus allegados, ya que en el avión viajaban su padre, su tía y su tío: «Mis tíos se habían casado hace meses e iban juntos a la isla. Mi padre también viajaba a bordo. Se trasladaban a Ibiza con la idea de acabar el proyecto y volverse para un tiempo. Tenían que recoger muchas cosas, como una moto. La verdad es que es una tragedia que nunca nos ha abandonado. Éramos cuatro hermanas y la mayor tenía once años».

«Me acuerdo de todo»

Paqui Borrás también perdió a su progenitor: «Era uno de los socios de la empresa de construcción y tenía 44 años. Me acuerdo de todo como si fuera hoy. Estaba con unas amigas jugando en la calle y me dijeron que me fuera a casa, ellas ya lo sabían. Era la época de la expansión urbanística de Ibiza, había mucho trabajo en las obras».

Conchín Castell también sufrió la tragedia. En el avión viajaban su hermano, su mujer y su hija. Además, habían estado en tierras valencianas con la hija de una familia de Formentera: «La llevaron a conocer València y Cullera, por ejemplo. Todos los días escribía algo para su madre. Nunca había estado en medio de un silencio como el del acto del pasado sábado. Fue muy emotivo».

Ha pasado medio siglo, pero los recuerdos permanecen. De hecho, algunos familiares de las víctimas mantienen el contacto. Quince de ellos se comunican a través de un grupo de whatsapp. La idea de la misa del sábado nació en sus conversaciones. Todos agradecieron la celebración del evento: «Ha sido especial. Nunca lo olvidaremos».

Compartir el artículo

stats