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"Ponen trampas contra los ciclistas porque se creen los dueños del monte"

Los colectivos del ciclismo de montaña apuntan a la intolerancia, la falta de cultura de montaña y a la «caótica» regulación como las causas

«Ponen trampas contra los ciclistas porque se creen los dueños del monte» | FOTOS ACIMCOVA

La trampa para ciclistas aparecida el pasado fin de semana en una senda del paraje de Sants de Pedra en la Vall d’Uixò, que coincide con otras colocadas estos días en otros puntos de España, ha puesto de nuevo en guardia a los practicantes del ciclismo de montaña. Sin embargo, es una alerta cronificada en los últimos años, según denuncian los colectivos de este deporte en la Comunitat Valenciana. «Desgraciadamente, esto es algo recurrente. No hay suficientes efectivos para hacer que la ley se cumpla y algunos se creen con más derechos que otros en el monte», denuncia el técnico de senderos de la Asociación Internacional de Mountain Bike (Imba) en la Comunitat, Eduardo Oroval.

«Ponen trampas contra los ciclistas porque se creen los dueños del monte»

Las trampas a ciclistas son relativamente frecuentes en toda la geografía valenciana. Responden a causas distintas según las circunstancias del entorno y la geografía, a los intereses en juego, o a las filias y fobias de algunos. «Esto es lo que los políticos llaman ‘un conflicto de usuarios’», explica Julio Carrión, delegado de la Asociación de Ciclistas de Montaña de la Comunitat Valenciana (Acimcova). El conflicto que menciona viene de lejos y afecta a cazadores, senderistas y ciclistas, colectivos entre los que surgen roces continuamente «porque hay quien se cree que tiene más derechos que otros», coinciden los dos.

Difícil convivencia

«Es muy difícil saber quién ha sido. En el monte es costumbre que el que más tiempo lleva se cree el dueño. Por un lado están los cazadores; en los 70 y 80 llegaron los senderistas y luego llegamos nosotros», explica el delegado de Imba sin acusar a nadie, pero dejando claro que los ciclistas son los grandes perjudicados de esta ‘convivencia’.

Los ciclistas de montaña se quejan de la intolerancia de algunos cazadores o senderistas y, por otro lado, de la falta de un ordenamiento claro sobre el uso de las sendas de montaña.

En la Comunitat Valenciana, las bicicletas tienen prohibido circular por cualquier parque natural -excepto parte del Túria y en Chera- , mientras que el resto de los senderos de montaña están regulados por cada ayuntamiento, lo que dificulta el entendimiento.

«Estas trampas se explican por varios motivos. Una es la falta de civismo porque hay mucha gente que va a la montaña sin tener cultura de monte, especialmente cerca de las ciudades. En el monte el cazador se cree que manda porque paga el coto y se cree que está por encima del resto. De forma que algún que otro desalmado comete estas barbaridad de poner trampas para evitar que les fastidiemos las batidas. Lo que ocurre es que a veces el perjudicado es un niño que pasa paseando con su familia o un corredor de montaña. Quienes hacen esto son personas que lo único que les mueve es el odio. Y el monte está para compartirlo. Nuestro eslogan es ‘cede el paso’ al que viene a pie o a caballo, porque tiene preferencia», afirma Carrión, que pone como ejemplo el conflicto que existió en su momento en las estaciones de esquí entre esquiadores y practicantes de snowboard: «No se entendían y ahora conviven perfectamente».

El pasado noviembre, un ciclista fue atendido en Alicante por recibir el impacto de decenas de perdigonazos en la zona lumbar, piernas y nalgas cuando fue confundido con un conejo por un cazador en una partida rural del monte Orgegia. «Ese ‘accidente’ lo dice todo. Algunos primero disparan y luego preguntan. Por no recordar el ciclista que murió degolllado en Santander por un cable de pastor cruzado en el camino u otro en Galicia que se quedó tetrapléjico por una piedra colocada a posta en mitad de la senda», recuerda Carrión.

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