Está siendo uno de los acontecimientos cinematográficos de las últimas semanas. Con críticas tan buenas como desfavorables a partes iguales. A mi me ha gustado. Es una critica descarnada, lacerante, de la sociedad global en la que vivimos, con tintes de esperpento. Dos científicos descubren que un cometa va a impactar sobre la Tierra. Y no queda mucho tiempo para tomar medidas. La política, de entrada, prefiere ignorar el aviso, no darle importancia. Luego ve el rédito electoral que de ello puede sacar. Y claro, vuelve a menospreciar a la ciencia. Busca soluciones en visionarios que solo pretenden su beneficio económico…Y todo para nada. Porque no hacer caso a la ciencia termina provocando la consecuencia no deseada. La película transcurre en Estados Unidos. Podemos cambiar asteroide por calentamiento climático, por emisiones de gases con efecto invernadero. No habría muchas diferencias. En este país ya se sabían las consecuencias de dichos gases en el funcionamiento del sistema climático terrestre desde los años setenta del pasado siglo. Y sigue ocurriendo lo inevitable. La temperatura terrestre sigue al alza de forma imparable. En pocos días conoceremos las emisiones de CO2 lanzadas a la atmósfera en el año que acabamos de culminar. Ya podemos adelantar que volverán a marcar otro record. Lo del asteroide sobre la Tierra es posible, pero, de momento, poco probable. El calentamiento climático ya es una realidad. Podemos seguir sin mirar arriba.