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El Gobierno reforzará la seguridad en 58 presas por el cambio climático

Transición Ecológica señala como prioritaria la actuación para garantizar el suministro de agua y la protección ante inundaciones por fenómenos extremos como períodos de sequía o lluvias torrenciales

Imagen del embalse de Tous de la Confederación Hidrográfica del Júcar. | PERALES IBORRA

El Ministerio para la Transición Ecológica implantará un sistema de gestión integral de seguridad en 58 presas valencianas, con medidas de adaptación a los impactos del cambio climático. El departamento que dirige Teresa Ribera señala como prioritaria esta actuación para garantizar el suministro de agua y protección frente a las inundaciones. La revisión de cada infraestructura hidráulica, 27 en el caso de la Confederación Hidrográfica del Júcar, y otras 31 en el Segura, incluye el estudio de cómo pueden afectar fenómenos extremos como la sequía o las avenidas torrenciales a causa del calentamiento global.

La evaluación de estas construcciones hidráulicas, que comprende a balsas y azudes, contempla un exhaustivo análisis de la inestabilidad de taludes y laderas de los embalses frente a la generación de olas. Para los erigidos con materiales sueltos se valorará la sensibilidad frente a la erosión interna, mientras que para los de hormigón se identificarán aquellas más críticos al deslizamiento y el vuelco. Las consecuencias del incremento de temperaturas será otro capítulo a examen según se desprende del pliego de prescripciones técnicas para las inversiones del Miteco también en las confederaciones del Ebro y el Guadalquivir.

Todas las presas se someterán a una completa radiografía de potenciales riesgos, especialmente a la capacidad para aliviar agua hasta en los escenarios más complejos. Incluso se prevé una estimación de las consecuencias de la rotura así como las alternativas para mitigar el riesgo. Los modelos de gestión incluyen también aspectos como los seísmos, así como las derivadas sociales, económicas y ambientales en caso de desastres naturales.

Con un diseño obsoleto

Algunas de los embalses valencianos cuentan con más de medio siglo, algo que comporta un riesgo añadido según un reciente informe de la Universidad Naciones Unidas (UNU-Inweh). Los expertos firmantes del documento consideran que estas infraestructuras ya están obsoletas en cuanto a su diseño y superan su vida útil, que sitúan entre los cincuenta y los cien años. En la Confederación Hidrográfica del Segura destacan por su longevidad Valdeinfierno (1806), Alfonso XIII (1915) o El Talave (1918), aunque todas ellas sometidas a pruebas técnicas periódicas según consta en la documentación ministerial.

María Cristina e Isbert

En el caso del Júcar, como más antiguo figura el embalse de María Cristina, en l’Alcora. Sus obras comenzaron en el año 1901 y concluyeron en 1925 tras varios problemas durante la construcción. Se ha desbordado hasta en tres ocasiones por las fuertes lluvias. En similares circunstancias se encuentra el de Isbert, en el río Girona y en el término municipal de Vall de Laguart. Fue proyectado a finales del siglo XIX y construido entre 1928 y 1944. En 2013 se estudió la posibilidad de construir una segunda presa para disminuir el riesgo de inundaciones.

Los trabajos, que ahora salen a licitación con una inversión estimada de 12 millones, está previsto que los desarrolle una empresa especializada al carecer de medios los organismos de cuenca. El plazo de ejecución estimado es de unos dos años. Desde el ministerio se incide en que para garantizar que se realizarán conforme a las mejores prácticas internacionales de riesgos aplicados a la seguridad de presas, se realizará una revisión por parte de un consultor de entidades que son referente mundial.

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