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Pediatras detectan un aumento de problemas psicomotores en niños

El mayor sedentarismo y abuso de las pantallas en los dos últimos años provocan alteraciones en el tono muscular, el equilibrio o el habla u Afecta sobre todo a menores de entre 2 y 8 años

Una mujer pasea con una niña por un parque de Alicante. levante-emv

Más pantallas, más tiempo encerrados en casa, menos parque y actividades extraescolares de movimiento. La pandemia ha traído consigo un cambio de hábitos en el tiempo libre de los niños y niñascon unas consecuencias que ya están empezando a llegar a las consultas de pediatras y otros especialistas.

Y es que el mayor sedentarismo de los niños en estos dos años de pandemia está provocando retrasos en su desarrollo psicomotor. Algunos profesionales están atendiendo hasta un 40 % más de consultas por estos problemas. Es el caso de Saúl López, licenciado en Psicomotricidad y doctor en Psicología Evolutiva y del Aprendizaje en el centro Psicoactua. «Vemos que los niños por lo general tienen un menor tono muscular y falta de fuerza en miembros superiores, también presentan dificultades en equilibrio, muchos padres consultan porque sus hijos se caen constantemente».

En la consulta de este especialista también se ha visto cómo se ha retrasado el desarrollo de patrones motores, como puede ser correr o saltar. «Los padres vienen preocupados porque a sus hijos, a partir de los tres años les cuesta saltar, e incluso observamos cómo cada vez los niños tardan más en aprender a montar en bici». Estos problemas afectan por lo general a menores de entre dos y 6 años. «Por encima de esas edades atendemos muchos casos de chavales con dificultades para mantener la postura y estarse quietos», sostiene López.

Estos problemas en el desarrollo psicomotor comenzaron a aparecer antes de la pandemia, con el auge de las pantallas, pero con el coronavirus no han hecho más que agravarse. A los tres meses de confinamiento inicial le ha seguido un año y medio de restricciones, con épocas en las que los parques infantiles han estado clausurados, se han suspendido las actividades extraescolares y los patios de los colegios han estado parcelados con menos espacio para que los niños pudieran jugar y hacer ejercicio.

El resultado son niños mucho más sedentarios, un fenómeno que además se relaciona estrechamente con los condicionantes socioeconómicos. «No es lo mismo una familia que haya pasado estos dos años en un piso pequeño sin apenas balcón que otra que reside en un chalet», explica María Garcés, pediatra y vocal de la Sociedad Valenciana de Pediatría. Esta profesional también está detectando niños con retrasos en el inicio del habla fruto también del mayor uso de las pantallas. Problemas que, «como en el caso del retraso psicomotor no son graves y se pueden recuperar».

En muchas ocasiones estos retrasos se llegan a confundir con problemas más serios. «En la revisión de los 18 meses hacemos el despistaje del autismo y a veces los síntomas se confunden», afirma la pediatra Eva Suárez, presidenta de la Sociedad Valenciana de Pediatría. Esta especialista destaca que la mayoría de casos se están detectando en los niños nacidos durante el confinamiento o que eran muy pequeños cuando nos tuvimos que encerrar en casa. A los factores enumerados se suma, a su juicio, también el miedo de los padres. «Hay familias que nos dicen que con 12 o 15 meses los niños pasan más tiempo del deseable delante de la tele porque no se atreven a llevarlos a guarderías o dejarlos con los abuelos», alerta.

En el Colegio Oficial de Pedagogos y Psicopedagogos de la Comunitat Valenciana también han notado un repunte de consultas de los colegiados por estos problemas, señala el presidente de la institución, Enrique Castillejo. También sostiene este especialista que estos retrasos «son fácilmente recuperables» y hace un llamamiento a las familias para que se impliquen y no dejen la solución sólo en los colegios.

«Los centros ya hacen todo lo que pueden. Por ejemplo, la asignatura de Educación Física ha cambiado mucho y ya no se enfoca sólo a lograr metas sino a fomentar hábitos saludables, pero si por mucho que hagan los colegios, luego en casa se sientan delante de la tele, el trabajo no sirve para nada», expone.

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