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Hacienda avala con reproches el plan de Economía sobre el teletrabajo

Función Pública tiene ahora la última palabra después de un rifirrafe entre las dos conselleries

Economía propone que 400 personas puedan teletrabajar.

La Dirección General de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, dependiente de la Conselleria de Hacienda, acaba de dar el visto bueno a la propuesta presentada por la Conselleria de Economía para que se pueda teletrabajar en un total de 400 puestos de trabajo, prácticamente todos aquellos susceptibles de hacerlo y que representan la mitad de la plantilla de este departamento.

Tres meses después de que Economía solicitara el informe preceptivo y tras un cruce de cartas y reproches, el área que dirige José Manuel García Duarte ha avalado el que pasa por ser el primer plan de teletrabajo de una conselleria al amparo de la nueva regulación aprobada hace ocho meses por el Consell.

La piedra está ahora en el tejado de Función Pública, cuyo informe favorable también es preceptivo. A partir de ahí, las funcionarias y funcionarios interesados deberán acogerse voluntariamente a un plan que les permitirá trabajar por remoto tres días a la semana.

El visto bueno de Tecnologías, eso sí, llega después de un rifirrafe entre ambos departamentos y que en buena medida está provocado por una normativa por estrenar y que llevaba al departamento de Economía a un callejón sin salida.

Como informó este diario, el primer obstáculo era el económico ya que Hacienda exige (así se decidió en una reunión con las subsecretarías) que cada conselleria se haga cargo del coste de los equipos necesarios para teletrabajar.

En el caso de Economía eran alrededor de 740.000 euros, 2.500 euros por ordenador y mantenimiento anual. La petición de reservar estos fondos le llegó a Economía hace un par de semanas, lo que propició un escrito de la subsecretaría en la que , de un lado, se hacía ver el tiempo transcurrido para la contestación y, de otro, la dificultad de liberar los fondos sin saber exactamente cuántas personas finalmente se acogerían al programa.

Hacienda admite la dificultad de poder proporcionar ordenadores a todo el personal

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Cabe apuntar que Función Pública puede recortar esta propuesta o estimar que algunos de los puestos no son susceptibles de trabajo telemático. A Tecnologías de la Información no parece haberle sentado bien el escrito de Economía y en una primera contestación, le hace notar que cuando llegó su solicitud (el 21 de octubre) todavía no estaban cerrados los presupuestos de 2022 y ni si quiera había llegado una primera propuesta para conocer la estimación de fondos para compra de equipamiento.

En todo caso, reconoce las limitaciones presupuestarias y de ahí la reunión para que cada centro directivo asumiera el gasto. En su carta, Duarte admite que Economía no puede tener la certeza de cuántos empleados públicos se van a acoger al teletrabajo, pero "cómo comprenderás, esa incertidumbre no es consecuencia del trabajo de este órgano directivo, ni responsabilidad del mismo", se justifica.

Carestía de chips

Además, esta dirección general advierte de que no se puede esperar a que se resuelvan las solicitudes individuales para ajustar cuantías ya que "la tensión en los mercados ante la falta de suministros debido a la carestía de chips, harían inviable que este personal pudiera teletrabajar en un plazo adecuado y a un coste razonable".

También se reprocha que Economía llevara su propuesta a Función Pública sin antes tener el informe preceptivo de ese departamento. Cabe apuntar que la conselleria de Rafael Climent fue la más combativa para flexibilizar el teletrabajo y mantuvo un pulso importante con el departamento de Gabriela Bravo.

El resto de conselleries estaban pendientes de los pasos de Economía y esta, tras meses de espera, decidió dirigirse directamente a Función Pública para poder avanzar. Cómo era de esperar Función Pública le contestó, que sin el informe de Tecnologías, no podían pronunciarse.

Por otro lado, el departamento de Duarte se justifica también en que el 9 de diciembre tuvo lugar "uno de los mayores ciberataques a nivel mundial hasta ahora conocidos" y le recuerda el esfuerzo de su personal para evitar que la Generalitat se viera afectada. Y en este sentido se defiende sobre los retrasos que Economía le imputa: "No son achacables a su buen hacer si no a un conjunto de factores, ajeno a su voluntad".

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