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Puig se blinda ante la ofensiva electoral del PP

Presidencia descarta un adelanto de comicios para coincidir este año con Andalucía y refuerza la idea de agotar legislatura o un avance «mínimo»

Moreno Bonilla y Puig, durante su encuentro en Sevilla en septiembre pasado. | EFE/CARO

Respiren un poco. El año se presenta como de calma electoral bajo el cielo valenciano. El ambiente está caliente en otras partes de España, pero no hay riesgo de contagio. Habrá contaminación, seguro, pero parece que las instituciones valencianas están vacunadas ante posibles fiebres electorales. Al menos ahora.

El PP se ha embarcado en una ofensiva electoral que se desarrolla en las autonomías pero tiene como objetivo final la Moncloa y el Gobierno de Pedro Sánchez y Unidas Podemos. Castilla y León dará el primer testigo en esta carrera el 13 de febrero y cada día hay más indicios de que Andalucía irá después, en primavera posiblemente. Antes del verano, en todo caso.

El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, dijo hace unas semanas, tras no aprobar los presupuestos de 2022, que jugaba con dos ventanas: junio y octubre de este año. Pero el horizonte ahora es más corto. El propio Moreno es el que lo declaraba esta semana. Si el bloqueo político continúa en febrero, convocaría elecciones, afirmó. Se queja el mandatario del PP de que el PSOE por un lado y Vox, por el otro, no permiten iniciativas legislativas de su gobierno de coalición con Ciudadanos. Andalucía estaba en el punto de mira de Presidencia de las Generalitat hasta hace unas semanas. Se observaba como un posible indicador para convocar elecciones adelantadas porque una victoria arrolladora de Moreno podría generar una ola de euforia de avance del PP que contagiara a otros territorios. Esa lectura era antes de la aprobación de presupuestos de 2022 en la Comunitat Valenciana y antes de la severa sexta ola, cuando se preveía una recuperación económica más temprana.

Apuesta por la estabilidad

La apuesta hoy del president de la Generalitat, Ximo Puig, es la estabilidad, aseguran en el Palau. Seguir los ritmos propios y agotar la legislatura mientras se implementan (y llegan a la ciudadanía) las políticas de recuperación y las inversiones con fondos de la Unión Europea.

La opción más viable en este momento, señalan en el equipo del jefe del Consell, es llegar hasta el final e incluso un poco más allá, como publicó este diario, para coincidir con las municipales de mayo de 2023 (la legislatura autonómica acabaría en abril, un mes antes). La fuerza de los alcaldes (donde la izquierda ostenta una sólida mayoría en estos momentos) es un acicate para esta posibilidad.

No es la única, sin embargo. Puig mantiene la puerta abierta a un adelanto «mínimo», de algunas semanas, como sucedió en 2019. Sería, por tanto, elecciones en los primeros meses de 2023. Y en solitario, previsiblemente, porque los indicios que llegan de la Moncloa es de intentar también alargar el mandato hasta el final (último tercio de 2023). Elecciones valencianas en solitario podría ser sinónimo de menor participación. Pero podría interesar quizá para neutralizar las opciones de la extrema derecha. Sondeos y análisis dirán.

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