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El tesoro del contrabandista

Una intervención para restaurar la Cova de les Morretes de Benitatxell saca a la luz 67 monedas enterradas del siglo XIX

El tesoro del contrabandista

Tremenda sorpresa ha deparado el estudio etnológico y la restauración de la Cova de les Morretes, encargado por el Ayuntamiento del Poble Nou de Benitatxell. Un tesorillo de 67 monedas del siglo XIX ha salido a la luz durante los trabajos que ha llevado a cabo la empresa Arqueo Inventario, y que podría proceder del contrabando.

El tesoro del contrabandista

La Cova de les Morretes es la primera de cuatro situada en la Ruta dels Penyasegats, que cuenta con una de las vistas más espectaculares de la costa alicantina. No se tiene claro cuándo fueron construidas estas casas cueva, solo la fecha de abandono, en torno a los años 50-60 del siglo XX, y sirvieron como refugio para personas de condición humilde cuyo modus vivendi era la pesca y la explotación de los bancales aledaños. Como complemento a su precaria situación practicaban el contrabando, muy posiblemente de tabaco.

El tesoro del contrabandista

La primera fase del proyecto ha consistido en el desbroce de la zona, la limpieza de la cueva y su virtualización por medio de fotogrametría y vuelo con dron. A su vez, se ha utilizado la detección metálica y, por primera vez , la intervención ha sido grabada y compartida a través del canal de Youtube «Arqueo Directo», lo que ha convertido la actuación en un fenómeno en redes sociales.

Durante los primeros trabajos, se localizó una moneda, hecho por el cual los directores del proyecto se plantearon la posibilidad de utilizar la detección metálica como herramienta para determinar la existencia, o no, de más monedas u objetos que propiciarían una mayor información. Para estos trabajos se contó con la colaboración de Virgilio García, detectorista con amplia experiencia contrastada y que cuenta con un canal de YouTube, «Detección Metálica», con cerca de cuatro millones de seguidores, según los directores de la intervención, Alejandro Gomis y Humberto García, de Arqueo Inventario.

La combinación de arqueología y detección metálica propició unos resultados «espectaculares», ya que permitió se localizó un tesorillo de 67 monedas, que fueron excavadas mediante metodología arqueológica y fotogrametría. Además del tesorillo, compuesto por monedas españolas del Gobierno provisional y Alfonso XII, datadas entre 1869 y1879, se ha podido evidenciar la presencia de otras de diferentes épocas como una de Vittorio Emanuelle II de Italia (1861-1878), monedas de época franquista y un dobler mallorquín de Carlos II (1665-1700). Otros materiales cerámicos y utensilios como jarras, un bacín o un fragmento de lebrillo, han permitido ilustrar el modo de vida en estas casas cueva.

Muy probablemente el habitante de la cueva tuviera escondido su dinero para que nadie se lo robara mientras no estuviera allí. Parece que las monedas se encontrarían en una bolsa de cuero que se descompuso por el estrato negruzco y de compactación baja que las envolvía.

Ante el posible expolio del resto de cuevas tras la aparición de este tesorillo, la dirección facultativa junto con Víctor Bisquert, concejal de Cultura, determinaron intervenir en las otras. Este estudio preliminar permitió catalogar una nueva cueva y recuperar otros objetos, entre ellos unos aparejos de pesca y una serie de monedas que coinciden con la cronología propuesta para la Cova de les Morretes (último cuarto del siglo. XIX hasta mediados del XX).

Entre los objetos encontrados cabe destacar una bala que, tras consultar con los expertos de la Guardia Civil, dataron alrededor de 1850-1900, y un casquillo de un fusil Remington modificado, fechado entre 1889-1892.

Finalmente, en un pequeño abrigo de difícil acceso, se pudo localizar un dobler mallorquín de Carlos II y una bala de un arcabuz, fechados ambos a finales del siglo XVII. Cabe destacar que los trabajos en la Cova de les Morretes y su entorno han sido seguidos por más de un millón y medio de personas gracias a las redes sociales, lo que constituye una importante herramienta para la difusión y puesta en valor del patrimonio cultural y la arqueología, según destacaron desde Arqueo.

Una vez concluyan los trabajos de restauración la cueva podrá ser visitada de forma presencial y virtual, para conocer donde se ocultaba este pequeño tesoro del XIX.

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