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Sánchez entierra cualquier opción de avance electoral valenciano

La mínima vía para un anticipo que Puig ha negado con insistencia era coincidir con generales

Carlos Mazón, ayer, a su llegada a la calle Génova. | JOSÉ LUIS ROCA

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, descartó ayer en el Congreso de los Diputados un adelanto electoral en España ahora que el rival está en crisis y en plena sangría de votos según las encuestas. No es la primera vez que lo dice en los últimos meses, pero dada la coyuntura en la bancada de enfrente cobra más valor. «Les anuncio que el Gobierno de España no va adelantar las elecciones generales, ni va a disolver de manera anticipada las Cortes Generales. Este es un Gobierno con sentido de Estado que va a anteponer los intereses generales a cualquier otro tipo de interés», afirmó Sánchez. Y recalcó que los socialistas competirán «en base a nuestros méritos y no en base a las debilidades de nuestros adversarios. Así es como interpretamos y entendemos el patriotismo democrático». Dicho queda.

Todo claro, por tanto, hasta el otoño de 2023 en el horizonte español. Y todo claro hasta mayo de 2023 en el horizonte valenciano. No es novedad. El president de la Generalitat, Ximo Puig, ha afirmado en las últimas semanas en diversas ocasiones que su intención es agotar la legislatura. Así lo adelantó asimismo este diario. Esa intención quedó aún más definida después de la reestructuración aplicada en Presidencia, con el fin de relanzar la actividad en el último tercio de la legislatura y marcar un cambio de ritmo hacia la reactivación.

No obstante, si había alguna mínima opción de replantearse esa decisión de no adelantar comicios autonómicos era si Pedro Sánchez en algún momento optara por disolver las Cortes. Fue lo que sucedió en 2019, con el enfado de los socios de Compromís entonces. Cerrada esa pequeña ventana, todo queda claro en el panorama valenciano.

A pesar de que el PPCV está hoy en una situación más débil que hace una semana, con el partido en crisis y sin la protección de la dirección de Madrid, las elecciones serán el último domingo de mayo de 2023, coincidiendo con las municipales, como ha sido habitual hasta 2015.

La clave para aguantar al máximo los mandatos, tanto en la C. Valenciana como en España, está en la expectativa de una reactivación económica importante dejada atrás la pandemia. La estrategia, al menos la reflexionada ahora, es que en la medida que la mejora de la economía se pueda notar en los hogares se desactivarán las opciones de la antipolítica, la ultraderecha, que es el riesgo en este momento con un PP en situación de crisis interna y guerra de poder.

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